La rutina

Las pamplinas de @JosAntonioNez

Por fin se acabó el verano. Que sí, que sí, que el verano está muy bien pero hombre, digo yo que mientras antes se acabe el verano antes pasa la Precuaresma y antes llega la Cuaresma.

Bueno, decía que metidos ya en septiembre poco a poco (no lo niegues ha sido leer lo de “poco a poco” y empezar a ir de costero a costero… quillo, céntrate que así no llegamos a ningún sitio); decía que poco a poco vamos recuperando la rutina, esa bendita rutina.

Algunos se quejan de su rutina. En realidad hay gente que se queja de todo. Yo los llamo “RUIMAN” o “RUINAWOMAN, pero si lo piensas bien yo creo que la rutina es de las cosas más grandes que tenemos… ¿o no es bonito volver a ir a desayunar al bar donde llevamos veinte años pidiendo lo mismo: “jefe, una entera con jamón y un café con leche fría” y el camarero lleve otros veinte años poniéndonos media integral con mantequilla y un café más caliente que el cuello de un patero en el último relevo?¿o coger la moto el día que más calorcito hace y que empiece a llover justo cuando ya no podemos volver atrás?¿o que el coche que va delante nos quite el aparcamiento (es escribirlo y ponerme malo de pensarlo)?¿o saber que haga frío o calor el puchero vuelve a ser el rey de los lunes…y las lentejas la reina de los martes?

Los cofrades nos diferenciamos de los mortales en un aspecto fundamental: tenemos la gran suerte de vivir siempre con una rutina, nuestra rutina, esa rutina que tanto nos gusta y que en verdad no dejamos durante todo el año… ¿o no es bonito estar en el chiringuito y hablar de cofradías oliendo a espeto mientras la levantera te mete arena y gaviotas en la cerveza? (no exagero nada que este año saqué a Mary Popins de una ración de papas aliñás que se estaba comiendo mi cuñao) ¿o comer polvorones mientras quemas incienso del bueno? ¿o estar en la Feria y con la media papa salir de la caseta con la marcha Amarguras?

(Ahora tu mente está tarareando la marcha, tómate el tiempo que te haga falta para seguir, más o menos te doy 7 minutitos)

Esa es nuestra rutina y no la abandonamos por una sencilla razón: nos hace felices, muy felices…y  porque es gratis, que también hay que decirlo.

Mucho mejor es ser feliz con lo que se hace, sea rutina o no, que quejarse por todo. Es más, la gente que no se queja suele ser la que más motivos tiene para hacerlo dándonos lecciones diarias de aguante…eso sí que es aguante y no el de una cuadrilla sin ningún relevo por palo.

Pues por eso, hagas lo que hagas; trabajes, estudies, te quieran, te dejen, entres, salgas, subas, bajes, te vayas o vuelvas, mejor hacerlo siempre con una sonrisa en la boca y hacer que esa sonrisa se convierta en rutina, tu mejor rutina.

Cohones, que hasta la gente que trabaja en los tanatorios se ríe más que muchos de nosotros… por cierto, hay que ver lo malamente que está la paella que hacen en los tanatorios, con esas gambitas que les hace falta como el comer un par de meses de gimnasio y esos mejillones (sin premio) con depresión que parecen atrezzo de halloween.

Bueno señores, os dejo que me he enrollado aquí con el tema de ‘la rutina para arriba’, ‘la rutina para abajo’, y me gustaría darle otro repaso de plancha a la túnica antes de que acabe el día. Lo dicho, muchas gracias por haberle dedicado tu tiempo a leer las pamplinas que este servidor escribe, y recuerda: 

La vida es simple, y llanamente, un palio de vuelta

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