La historia gráfica de la iglesia de Santiago y sus cofradías

Repasamos brevemente, en las vísperas del regreso de la última hermandad a su parroquia, la historia del templo

En los días en los que la parroquia de Santiago recupera su esplendor con el regreso de las imágenes que desde el siglo XX –la última hermandad en fundarse fue la Buena Muerte en 1957, con anterioridad ya radicaban las hermandades del Prendimiento y la Sacramental– tienen sede en el templo jerezano, repasamos brevemente la historia de un templo que ha pasado por diversas fases de decaimiento hasta llegar a nuestros días.


El origen de la iglesia de Santiago es confuso, aunque los historiadores locales siempre han sostenido que junto a una puerta de la muralla existía una ermita dedicada a la Virgen de la Paz, pero tras la reconquista el Rey Alfonso X fundó una real capilla dedicada al Apóstol SantiagoLa construcción de este nuevo templo se hizo en torno a la antigua capilla, pero sufriendo remodelaciones constantes a lo largo del tiempo.

Desde entonces la iglesia presentaba problemas estructurales por diversos motivos como la poca resistencia a la compresión de la piedra empleada en su construcción o la poca planificación constructiva, ya que se podría decir que se fueron añadiendo elementos, como por ejemplo la espadaña o la torre, sin estudiar antes si estas nuevas estructuras podrían afectar a la edificación ya existente.

La paradoja es que estamos ante un templo bellísimo, de proporciones encantadoras; gótico del siglo XV. Consigue lo que buscaba conseguir el gótico, trasmitir elevación espiritual, pese a las importantes limitaciones. La piedra de la Sierra de San Cristobal es de poca calidad para la función que debe desarrollar aquí

– Emilio Yanes, arquitecto restaurador de Santiago

Así pues, a finales del siglo XVII,  se producen los primeros percances de los que se tiene constancia. Coincidiendo con la construcción de la torre, se hunden dos pilares de la Nave del Evangelio llevándose con ellos los seis tramos de bóvedas que sujetaban. Estos incidentes se produjeron el 24 de febrero de 1695, reanudándose las obras de inmediato, pero volviendo a los errores de siempre: la falta de un proyecto claro para llevarla a cabo, llegándose incluso a desobedecer al arzobispado de Sevilla que ordenó que se pararan las obras hasta tener una hoja de ruta nítida.

Entre 1879 y 1891 se llevó a cabo una nueva restauración, con más buenas intenciones que medios económicos, iniciando una transformación radical que afectaría tanto a elementos decorativos como estructurales. En enero de 1902 el arquitecto municipal Rafael Esteve lleva a cabo otra serie de reformas, esta vez más enfocadas hacia los cimientos, siendo el principal problema las galerías que rodean a toda la iglesia. Estas finalizaron el 10 de mayo de 1906.

En 1928 vuelven a aparecer grietas en el edificio identificándose el pilar causante de estas fracturas, al cual hubo que reconstruirle la base.

Finalmente llegamos al último hundimiento, el 3 de marzo de 1953. Álvaro Domecq y Díez, alcalde de la ciudad, envió una petición de ayuda económica al Ministerio de Gobernación para la restauración del templo, debido a los peligrosos síntomas que presentaba como consecuencia de la explosión del almacén de minas submarinas de Cádiz de 1947.

Planos de Santiago (1956) y las obras de restauración / ‘Jerez en Semana Santa’, Hermandad del Santo Crucifijo y Archivo de la Biblioteca Municipal

Las obras comenzaron en 1954 observándose que los desperfectos eran más de los que se pensaban, llegándose a hundir el 22 de marzo de 1956 un pilar, esta reforma se alargaría hasta 1966, siendo el 25 de julio, día del apóstol Santiago, cuando se vuelve a abrir al culto el templo.

Las cofradías, obligadas al ‘exilio’

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Tras el baldaquino, el Coro de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión / ‘Jerez en Semana Santa’, Hermandad del Santo Crucifijo

Las hermandades radicadas en el templo –a saber Sacramental, Prendimiento y Buena Muerte– han tenido que abandonar el templo en diversas ocasiones, con motivo de las obras de restauración en el mismo. Por este motivo, tras la fundación de la hermandad de la Buena Muerte, esta tuvo que trasladarse en sus inicios a la iglesia de la Victoria, celebrando allí sus primeros cultos cuaresmales en el año 1959.

La hermandad del Prendimiento ha abandonado en varias ocasiones el templo de Santiago. Así en 1.955 realizó estación de penitencia desde San Marcos; en 1.956 y 1.957 desde la Iglesia de la Victoria; en 1.958 salió desde el Asilo de San José, permaneciendo allí durante una década y volviendo un año más tarde a Santiago. En ese mismo año, 1968, la hermandad de la Defensión haría estación de penitencia desde el templo, para un año más tarde trasladarse definitivamente hasta el Convento de Capuchinos.

📷 Las últimas obras de restauración

Por último, entre los años 2005 y 2016, la iglesia ha permanecido cerrada al culto por problemas estructurales, los cuales han sido solventados hace pocos meses de manera definitiva, aunque Emilio Yanes, arquitecto que ha dirigido la obra de restauración, reconoce que el templo siempre tendrá estos problemas aunque “con mantenimiento” pueden solventarse esos problemas.

▶️ Al fin, el templo restaurado

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