La Luz que faltaba en Santiago

Ángel Revaliente

La Luz que faltaba en Santiago el Real y de Refugio ya se encuentra encendida desde las dos horas del pasado domingo, 16 de octubre, cuando el Señor del Prendimiento volvió al interior del templo que tuvo que abandonar hace más de una decena de años ante el estado ruinoso en  que se encontraba.

La tarde del sábado quedará para los anales de la historia grande del barrio santiaguero y también para la historia de un Jerez que se volcó con la procesión extraordinaria que llevó al Señor del Prendimiento y a su Madre del Desamparo del Asilo a Santiago, por Nueva, Cantarería, Armas, La Sangre, Carpinteros, Moraito Chico, la antigua Barrera, Santiago, Merced, Muro, Ancha, Ponce, Gaitán, Porvera y de regreso por Ancha nuevamente, después de que Martín y sus hombres hiciesen una obra de arte con el paso de la Virgen de la Merced que acogía a la Señora de la Soledad cuando salió, por la puerta que da a Porvera, al encuentro de su Hijo.

Obra de arte la de La Macanita, obra de arte la que escribió Pepe Gallardo en esa plegaria que ya se escuchó en la misa flamenca de la reinauguración del templo parroquial, obra de arte la que se hizo cuando esculpieron la figura del Prendimiento. ¿Qué te pareció la procesión?, me preguntaron el domingo y la respuesta era simple: “Él lo puede todo”.  Como todo lo podrá ese barrio y el de San Miguel y el de San Mateo, barrios de siempre de este Jerez eterno, a poco que se les ponga en valor. Y merecen la pena.

Merecen mucho la pena. Abrir de par en par las puertas de Santiago, San Miguel o San Mateo o San Marcos o San Juan o San Lucas un día y otro no solo para lo cultual sino para lo cultural debe ser una de las apuestas que Ayuntamiento y Obispado deben estudiar desde ya. Santiago se ha reabierto, pero no se debe abrir únicamente en horario de misa. Esa joya tiene que estar abierta a diario y necesitaría, como los otros templos enunciados, de guías, de vigilancia, de control, en todo eso hay que trabajar pero esos templos, enseñas de barrios de Jerez y por Jerez, no deben estar cerrados. Hay que poner en valor el patrimonio, vender Jerez en el caballo, en el flamenco, en el vino y también en lo religioso.

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