“Nosotros intentamos ser obedientes con toda la normativa que nos rige, pero indudablemente no podemos dejar de lado el barrio”

El hermano mayor del Prendimiento repasó todo lo que dio de sí la vuelta a Santiago y habló del futuro de la cofradía

Manuel Fernádez, hermano mayor del Prendimiento, visitó ayer miércoles el programa ‘Luz de Pasión’ de Ondaluz TV a fin de repasar todos los detalles del traslado que llevó, casi doce años después, a la corporación de la Miércoles Santo a su sede, la Iglesia Parroquial de Santiago. Un ilusionante retorno que dejó estampas memorables durante un recorrido que retomó diversas calles de gran calado en el barrio. En consecuencia, esta recuperación ha suscitado el debate sobre un hipotético cambio de recorrido de cara a la próxima Semana Santa.

¿Qué se siente cuando todo ha pasado y uno ve a sus imágenes en Santiago tras más de once años?

Sí, bueno, gracias a Dios nuestras imágenes ya están colocadas incluso en su retablo, en su sitio definitivo.

Y es verdad que te llena de alegría porque se ha culminado un trabajo hecho con mucho mimo, en el que se han empleado muchas horas con muchos hermanos y al final el resultado, a Dios gracias, fue el que vimos.

¿En algún momento se temió que no volviéramos a ver esto de nuevo?

Nosotros, cuando se nos comunicó el 22 de abril del 2006, cuando Don Pedro Manuel de la Herrán Incierte nos informa de que el templo hay que desalojarlo a la mayor brevedad posible porque hay peligro de derrumbe, evidentemente nos pusimos manos a la obra y de allí nos fuimos a nuestra casa de hermandad.

Allí estuvimos más de un año y luego nos convertimos en una hermandad errante. Nos fuimos a la Basílica de la Merced, donde la Comunidad de Padres Mercedarios nos abrió las puertas de par en par, lo cual quiero agradecerles enormemente. De allí caminamos al asilo de San José, sitio que nos dio mucha pena dejar, pues aquello se trabajó muchísimo, hasta el punto de convertir un solar en capilla.

Aunque había de todo y algunos decían que por ellos se hubieran quedado en el asilo, el sentimiento mayoritario de la Hermandad del Prendimiento era de volver al templo que nos vio nacer en 1660.

Es difícil de entender que Santiago estuviera abierto y el Prendimiento no estuviera allí…

Pues sí, yo siempre digo que la Hermandad del Prendimiento y Santiago son una dualidad difícilmente disociable.

Incluso, el obispo lo tenía claro, porque yo siempre dije, y ahora no me duele en prenda recordarlo, que iba a hacer una consulta a los hermanos, pero la decisión del obispo fue tajante: no quedaba otra que volver a Santiago.

¿Este regreso a Santiago es un punto de inflexión en la Hermandad del Prendimiento? Y otra pregunta: ¿qué va a ocurrir ahora con la capilla del asilo?

A la primera, yo creo que sí, que se ha marcado una línea. Y esto ha servido para que muchos hermanos que estaban un poco en el ostracismo hayan trabajado por la vuelta de la hermandad a Santiago. A partir de ahí, me alegra decir que los estoy viendo casi a diario por la hermandad.

¿Qué va a ocurrir con la capilla del asilo? Pues yo lo digo a boca abierta:

Nosotros firmamos un convenio de cesión con el excelentísimo ayuntamiento de la ciudad por el que se nos cedía ese espacio durante veinticinco años. Quiere decir que hasta el 26 de septiembre de 2031 seguirá perteneciendo a la Hermandad del Prendimiento. De hecho, ya se está ocupando, ahora mismo están los pasos allí y hay distintos proyectos que me vais a permitir que no revele porque no ha cuajado nada todavía.

Volviendo al sábado, lo comentábamos el otro día en la crónica: la procesión fue básicamente un compendio, elevado a la máxima potencia, de lo que significa el Prendimiento en la calle, sobre todo los Miércoles Santos, ¿no?

Sí, efectivamente. Yo fui recibiendo desde un par de meses antes capturas, que me enviaban por correo electrónico o por Whatsapp, de hermandades, no sólo de nuestra provincia, sino de provincias limítrofes, que ponían autobuses para venir a Jerez. A veces, yo pensaba que no podía ser tanto, pero la realidad demostró el sábado que, ciertamente, fue así.

Hay un detalle curioso que me gustaría comentar. Y es que un hostelero del centro de la ciudad me llamó y me dijo que por qué no salíamos cada quince días…

– Se vivieron momentos muy intensos al comienzo de la procesión extraordinaria en las calles del barrio (Nueva, Cantarería…), ¿se plantea la hermandad pasar esos lugares el próximo Miércoles Santo?

Bueno, de hecho hay una cantidad de peticiones, en tres días, tremenda. Yo lo he dicho en otros programas y lo mantengo: se va a estudiar. Además, se va a estudiar con mimo, con cariño, en el seno de la junta de gobierno, que es la que de alguna forma tiene la competencia de tomar esa decisión. A partir de ahí, lo comunicaremos convenientemente.

– Muchas veces las hermandades optan por salir rápidamente buscando la carrera oficial, dejando a un lado el barrio. Y el otro día se demostró que el barrio hay que disfrutarlo, que la cofradía y el barrio tienen que sentirse unidos.

Totalmente de acuerdo. Dice la normativa diocesana que hay que coger por el camino más corto hacia la catedral, cierto es que esta es una norma escrita… pero difícilmente cumplida.

Nosotros intentamos ser obedientes con toda la normativa que nos rige, pero indudablemente no podemos dejar de lado el barrio. Yo creo sinceramente que si había química entre barrio y hermandad, desde este sábado día 15 se ha multiplicado por díez.

Ya vimos una primera fase de la restauración del paso de palio; pronto lo vamos a ver restaurado y saliendo de Santiago, ¿no?

Tu boca dijera verdad… (ríe).

A ver, esa es la intención evidentemente, pero que a nadie se le olvide que tiene un costo importante. Afortunadamente, a día de hoy, en la Hermandad del Prendimiento todos caminamos en la misma línea y estamos plenamente convencidos de que uno de los aspectos principales ahora es luchar por la recuperación del patrimonio.

Recientemente se restauró el Señor, se hizo una mesa de palio nueva, se acometió la primera fase del palio, el sábado salió restaurada la peana de María Santísima del Desamparo, los incensarios también se han restaurado. La labor de restauración creo que queda patente y ahí seguimos…

¿Y qué le pasaba a esa potencia del Señor que se caía permanentemente?

La misma pregunta que yo le hacía a la mayordomía, ¿qué es lo que había pasado?

Hay distintas teorías. Desde luego, el diagnóstico final lo tendrá que dar el restaurador.

¿Hay otras iniciativas desde el punto de vista patrimonial – u otros puntos de vista – que quiera encabezar en los próximos años?

Sí, hay enseres que también  necesitan una restauración: El ‘Sine Labe Concepta’ está en una situación, no como para dejarlo en casa el próximo Miércoles Santo, pero sí como para se le haga rápidamente una intervención; también la cruz de guía, que es muy bonita, pero muy pesada y queremos aliviarla de peso. Cada vez va saliendo gente de menor edad y cuesta más encontrar a alguien que sea capaz de llevar enseres de forma solvente.

Hemos visto unas imágenes de los titulares en su altar de la nave del Evangelio, ¿qué se siente cuando se ve al Señor del Prendimiento y a María Santísima del Desamparo en ese lugar que no han ocupado desde hace casi doce años?

Es la imagen perdida y recuperada, ¿no?

En primer lugar, me gustaría felicitar a la mayordomía por el trabajo que ha realizado durante tanto tiempo. Una labor que retomaron el lunes, desmontando los pasos y montando el altar.

Sólo hay un pero, y es que durante el tiempo que Santiago estuvo cerrada fueron sustraídos los tres lienzos de arriba y las columnas que escoltan a las imágenes.

Pese a ese, digamos, expolio, la mayordomía se afanó en dejarlo de una manera digna y, por lo tanto, desde aquí reitero mi enhorabuena.

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