Recuperando el esplendor perdido en Huelva

La hermandad del Desconsuelo espera que las andas puedan estar en Jerez la próxima Cuaresma, incorporando la crestería que abocetó Guzmán Bejarano

El taller del onubense Daniel Sánchez Vázquez trabaja desde la pasada primavera en la restauración integral del paso de misterio de la Hermandad del Desconsuelo, un proyecto de envergadura que trata de devolver el esplendor perdido a una de las grandes joyas patrimoniales de la Semana Santa de Jerez. No en vano se trata de una de las grandes obras del tallista sevillano Manuel Guzmán Bejarano, sobre las que procesionan desde 1968 los populares judíos de San Mateo.

📷 La restauración del paso avanza satisfactoriamente

En una reciente visita al taller onubense la hermandad ha podido comprobar que los trabajos se están ejecutando en tiempo y forma, por lo que el paso debe estar en Jerez antes de la próxima Semana Santa. De hecho, es intención de la cofradía convocar un acto de presentación en el que se expliquen los trabajos que se han llevado a cabo para conservar esta notable pieza de su patrimonio. Además de la recuperación del esplendor perdido como consecuencia del paso del tiempo, el canasto será rematado con una crestería inicialmente proyectada por Guzmán Bejarano pero que nunca llegó a realizarse.

Al margen de ello, el taller que dirige Daniel Sánchez está trabajando en la eliminación de los repintes que han sido aplicados a lo largo del tiempo sobre los ángeles que figuran en canastilla y respiraderos. También se va a incidir en matizar todo el dorado, que antes de que comenzaran los trabajos carecía del contraste necesario entre los brillos y los mates. Para afrontar esa fase de la restauración, antes está siendo necesario redorar algunas zonas del paso, en las que se ha llegado a aplicar purpurina y oro metal (oro falso) para cubrir la pérdida de piezas originales.

De igual modo, el proyecto incluye el resanado de las fisuras que aparecen por el canasto y los respiraderos, así como los efectos provocados por el paso del tiempo y la humedad del lugar en el que se ha conservado el paso desde su realización.

Como ya se ha expuesto, el paso fue realizado por Guzmán Bejarano en 1967. Apenas unos años después, en 1973, se le incorporaron ocho medallones de plata de ley en las cartelas, realizados por el orfebre sevillano Francisco Fernández Barranco, heredero del taller de Juan Fernández Gómez, que entre otras obras destacadas realizó los varales del paso de palio de la Esperanza Macarena.

Este ambicioso trabajo de conservación del paso de misterio del Señor de las Penas se suma al que hace apenas unos años permitió la restauración del manto de María Santísima del Desconsuelo, una de las piezas más destacadas de la obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

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