Barrio puro

Las pamplinas de @JosAntonioNez

Lunes, otra mueca más para la culata de nuestra vida. Lunes, que no falten, que da gusto saber que todo sigue su camino y para empezarlo siempre por el principio. Exacto, por el lunes.

Déjame que te cuente, si quieres y tienes tiempo, una de esas pamplinas que me caen del cielo y que me encanta agarrar antes de que se echen al olvido y queden en nada. Me pasó donde pasan las cosas interesantes: en un barrio donde era forastero, y en ese barrio con un fusible fresquito en la mano y tanteando los días que quedan para ver la primera túnica arrugá en la calle. Pues eso, así andaba cuando de repente me suelta un amigo, bueno un amigo no, mi amigo Jesús.

Jesús es de esas personas que siempre aparece y como buen mascarón de proa que es siempre va abriendo camino para que los demás nos encontremos el nuestro más cómodo, torea bien con la derecha y con la izquierda y si hace falta pone banderillas, que para eso tiene hechuras de novillero a punto de que le den su primera tarde en la Maestranza. Como me enrollo… pues eso, que echándome una miradita tipo Finito de Córdoba cuando le dieron la alternativa me suelta la frase: “Joselito, esto es un barrio Barrio”… y me hizo pensar.

El barrio -tu barrio- es ese lugar donde nos sentimos como aliviados al adentrarnos en él“Ya estoy en mi barrio”, es una protección que te va abrazando poco a poco, que para eso las cosas importantes de la vida siempre pasan en tu barrio y siempre “poco a poco”. Los bares de tu barrio son tus bares, su gente es tu gente, sus balcones son tus recuerdos, su vida es tu vida… puedes no tener Patria pero no puedes dejar de tener barrio.

Estar en tu barrio es aprender a mirar y escuchar, que no hay Universidad en el mundo que de  lecciones de vida como la que se dan en los bares del barrio, que hasta el pescao frito sabe igual que el que te freía tu abuela cuando pasabas con ellas algunos días en verano…y es que no hay mejor maquina del tiempo que pasear por tu barrio y que te llamen por tu apellido mientras te sueltan un “espérate y nos tomamos algo”

(Hoy te voy a pedir un favor; te pido que te imagines el Barrio que te voy a contar o que si lo prefieres pongas el tuyo en su lugar…muchas gracias, sabía que me entenderías)

Esto es un barrio Barrio”. Y me lo dijo en Santiago, que no hay barrio más barrio que el Barrio de Santiago donde cualquier adoquín tiene más arte y compás que tres o cuatro Bienales de Flamenco seguidas: Santiago… ¿El Barrio con nombre de Apóstol? Que va, el Apóstol que se puso el nombre del Barrio, del barrio de Santiago.

Y además de decírmelo en Santiago me lo dijo esperando ver al Prendimiento.

El Prendimiento es ese Cristo de Barrio que no termina nunca de llegar por que no quiere, lo ves y parece que siempre estuviera empezando a conquistarte, abriendo camino, y en verdad así es, el Prendimiento no termina nunca de irse porque no termina nunca de pasar. Él llega y todo se para… hasta que Él quiera.

No lo dudes. Las bulerías se hicieron única y exclusivamente para que el Prendimiento sepa que su Barrio (siempre con mayúscula que estamos hablando de Santiago) lo está esperando. Debajo del paso lo saben bien, lo saben tan bien que hasta dan pataítas con elegancia y alegre respeto cuando lo ven llegar…que no hay mayor muestra de respeto que tocar palmas por bulerías cuando llega tu Vecino a tu casa, ¿a que sí?

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¿Y el olivo que lleva? Pasa detrás de Él como sacudiendo conciencias a la vez que acaricia los balcones de sus vecinas, que  parece que le estuviera diciendo “vecina mía, aquí estoy, hoy he venido Yo a verte, que se que necesitabas de mi refugio”. Como los buenos vecinos el Prendimiento va a verte si tu salud no te lo permite, que para eso están los buenos vecinos, los de toda la vida.

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De algo estoy convencido; cualquier persona que no crea y vea al Prendimiento no tardará en dudar y en empezar a pensar que hay algo más …verlo y no creer no son compatibles, verlo y creer es obligatorio.

No seré yo el que diga que el paso del Prendimiento anda diferente pero sí seré el que diga que jamás he visto un paso andar igual. No es compás, es algo más que compás. No es gracia, es algo más que gracia…lo mismo es que es flamenco y va y viene con la gracia propia de la sangre que le corre por las venas. Será eso, será que es de Jerez y con eso le basta y le sobra.

Se habla del Prendimiento y se nota. Se le canta al Prendimiento y se nota. Se le ve y… se le ve la cara al Prendimiento y te sale del alma un “verdaderamente este es el Hijo de Dios”, de ese Dios terrenal, de ese Dios Vecino de tu calle y que los años hacen que pase de ser tu Padre a ser tu Hijo.

Yo he visto al Prendimiento por Santiago… ¿Soy o no soy de Jerez?

FELIZ LUNES. FELIZ SEMANA. FELIZ PRECUARESMA

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