La radio; cuando la espera se sueña

Siempre de frente

Ahora que todo corre a golpe de megas, de fibra o de lo que quiera que sea, bueno sería recordar que hubo un tiempo no muy lejano en el que las cosas no fluían con tanta velocidad. No había redes sociales ni teléfonos inteligentes en los que dejarse la yema de los dedos pasando informaciones o vídeos que casi nunca se leen ni ven.

La prensa escrita se antojaba demasiado fría. No tenía voz, ni música. Y la televisión –a nivel local- no dejaba de ser casi un experimento.

La espera se vivía y se imaginaba en la radio. Buscabas un dial, escuchabas las señales horarias, y a continuación aparecía la música. Sólo faltaba que ese pentagrama fuera interrumpido por una voz grave que confirmara que, en efecto, habías sintonizado correctamente la emisora.

Aquello era otra cosa. Los personajes tenían voz y los vinilos te transportaban a las vísperas de la Semana Santa. Escuchar una marcha de procesión en los tiempos de la cassette y el long play no estaba a la altura de cualquiera.

Entre unos y otros contenidos aparecían el noticiario y la página poética, generalmente encargada de cerrar el programa.

Han cambiado los tiempos, pero no la forma de sentir. La radio tiene una ventaja sobre el resto de los medios audiovisuales: permite soñar e imaginar cosas que no tienen necesariamente que ser como crees que son. La radio permite idealizar la espera.

Las ondas han mutado en fibras, en megas o en lo que sea; y el viejo transistor ha dado paso a otros medios de recepción de la señal.

JerezCofrade.tv toma ahora el relevo de aquella radio junto a la que nos vencía el sueño cuando descontábamos las horas que quedaban para ver a la cruz de guía de los hermanos Buzón reflejándose en los escaparates de la calle Larga.

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