El perro del hortelano

Luisma Nigueta

Bien podríamos comparar la situación que se vive actualmente en la Hermandad de la Buena Muerte con la comedia palatina de Lope de Vega.

En una Hermandad que celebra un Cabildo de Elecciones donde solo hay un candidato para ocupar el cargo de hermano mayor no debería escrutarse, de un total de 73 votos, 24 en blanco y 5 nulos. Y ocurrió ayer viernes en las dependencias de la cofradía de la calle Nueva.

En los tiempos que corren, que unos hermanos den el paso hacia adelante para llevar las riendas de la cofradía durante cuatro años es, como mínimo, para poner una alfombra por cada sitio que pisen. Y si los que no están de acuerdo -los de los 24 en blanco y 5 nulos- creen que la posible gestión del único candidato no va a ser buena para la hermandad, tuvieron en sus manos una solución muy sencilla: haber presentado una candidatura alternativa.

A ese desesperanzador resultado de las urnas hay que unirle el “espectáculo de la puerta” que puede dar con la repetición del Cabildo General de Elecciones. Entiendo que la Delegación Diocesana actuará con cordura y no habrá repetición de los comicios, pero si se tuvieran que repetir y yo fuera Pedro Barea -ténganlo por seguro- retiraba mi candidatura. Y ahora que se presenten los de los 24 en blanco y 5 nulos. Pero, claro, para eso hay que tener arrestos suficientes. Es más fácil jugar al perro del hortelano, que ni come ni deja comer.

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