Cuestión de estado

Siempre de frente

En la vida pública abundan políticos y se echan en falta verdaderos estadistas, personas capaces de anteponer el bien común al propio. Para ser estadista hay que ser político, pero ser político no garantiza en absoluto ganarse ese reconocimiento social.

Mes y pico después de la investidura del presidente del Gobierno, parecen ya lejanos aquellos tiempos de Ejecutivo en funciones motivados por la falta de acuerdo entre los diferentes grupos políticos.

Aún así, todavía resuenan los ecos de aquellos reiterativos debates en los que se apelaba al “sentido de Estado” que debe presidir la acción de los representantes del pueblo.

En las cofradías abundan los hermanos de nómina, pero también es frecuente que falten quienes antepongan el bien común al propio. En las hermandades también se echa en falta ese “sentido de Estado” que a diario se reclama a los políticos.

De tan frecuente apenas nos extraña ya que quienes han dejado de ocupar cargos de responsabilidad se liberen de tal modo de sus obligaciones que se les acabe perdiendo la pista. Ése será casi siempre el mejor de los casos, porque ocurre con más frecuencia de la deseable que el final de una etapa de gobierno de paso al inicio de otra de ‘fraterna’ oposición.

Los cofrades también debemos apelar a nuestro propio y común “sentido de Estado”, porque por mucho que a veces dudemos las instituciones prevalecerán sobre las personas. Ha ocurrido y seguirá ocurriendo.

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