“Estamos hablando de una serie de obras de un gran volumen económico y por eso necesitamos ayuda”

Los frailes alertaron del estado de deterioro en que se encuentra el Convento de Santo Domingo

Fray Juan Carlos González del Cerro,  prior del Convento de Santo Domingo, y Fray José Gil visitaron ayer miércoles el programa ‘Luz de Pasión’ de Ondaluz TV a fin de repasar el estado en que se encuentran tanto el templo como la casa de la orden, después de que haya trascendido que ciertos sectores de la edificación dominica precisarán ser rehabilitados.

– Fray Juan Carlos González del Cerro se incorpora como prior, prácticamente, coincidiendo con el 800 aniversario de la orden de Predicadores y el 750 de la casa de Jerez…

Fray Juan Carlos Glez.: Sí, prácticamente, porque yo llegué a Jerez en septiembre de 2015 y el 7 de noviembre de ese mismo año empezamos con toda la orden el Año Jubilar Dominicano, que conmemora estos 800 años de nuestra vida y misión. Luego, además, nosotros en Jerez hemos cumplido los 750 años de nuestra presencia aquí. Prácticamente, ha sido llegar y…

– … y besar el Santo, podríamos decir (ríe).

¿Cómo se ha encontrado la casa de Jerez, la comunidad y la ciudad?

FJCG: Pues bien, la verdad que contento. Yo Jerez lo conocía muy poco, alguna vez he sido invitado a predicar aquí, pero ha sido una estancia muy breve.

La ciudad me gusta mucho, la gente y, sobre todo, nuestra casa lo más significativo que tiene es el lugar donde está. Prácticamente está en el corazón de la ciudad, es muy frecuentada, es muy querida y eso a los que venimos de fuera y lo vemos por primera vez, nos llama mucho la atención, ya que hay un aprecio histórico a los dominicos y se nota en nuestras en celebraciones y en cualquier cosa que organizamos. Ha sido una impresión muy positiva.

– El padre Gil sí lleva algo más de tiempo con nosotros, creo que lleva casi cinco años…

Fray José Gil: Tres años. Cuatro Rocíos, pero tres años en Jerez. Porque en el primer Rocío no estaba todavía destinado aquí. Ahí está un poco la génesis de que hayamos venido.

– ¿Qué le ha contado al prior sobre Jerez y los jerezanos?

FJG: El padre Juan Carlos y yo nos conocemos desde hace ya muchísimos años porque somos connovicios, con lo cual siempre hemos mantenido una relación cercana y él estaba también informado.

La sensación al venir a Jerez, ya desde aquel primer Rocío, fue la misma que ha comentado el padre Juan Carlos: esa acogida de la gente, ese cariño hacia el convento, hacia la comunidad, por parte de las tres hermandades que tiene esta iglesia y por toda la gente de Jerez.

Entonces yo veía por un lado esto, junto con la historia de la presencia dominicana en Jerez, y por otro lado veía la pobreza humana que había ya en el convento, con cuatro frailes, uno de ellos ya fallecido y el menor de los cuales tenía 83 años. Era situación según la cual si no hubieran venido nuevos frailes, el convento no habría durado mucho.

– Fray Juan Carlos González fue delegado de Hermandades y Cofradías en Cáceres, ¿ha encontrado muchas diferencias, a la hora de vivir la religiosidad popular, entre la ciudad extremeña y la nuestra?

FJCG: Hay puntos de conexión y elementos en común en la religiosidad popular de ambos sitios. Pero luego llega la idiosincrasia propia. Jerez en concreto tiene su peculiaridad, su genialidad en ese sentido y sus diferencias con Cáceres.

Cáceres es un sitio muy curioso porque tiene una religiosidad popular que vive a caballo entre la austeridad castellana y el modo propio de Andalucía, ya que mira hacia los dos lados y fusiona esos dos elementos. Encuentras procesiones muy austeras, cosa que aquí en Jerez también me llamó la atención con la procesión de Amor y Sacrificio, pero allí lo encuentras con más frecuencia.

– En el convento hay hasta tres hermandades, ¿cómo conviven los padres dominicos con estas cofradías?

FJCG: Muy bien, la verdad es que hay mucha sintonía entre la comunidad y las tres hermandades. Cuando hay que hacer algo y apoyarlo, enseguida están ahí las hermandades para echar un cable, dos o los que hagan falta. Tenemos una relación muy buena y una colaboración mutua exquisita.

– El convento se ha rejuvenecido mucho, pero la casa física, los muros en sí, ¿necesitan un lavado de cara? ¿Cómo está el convento por dentro?

FJCG: Pues efectivamente, lo mismo que hacía falta una puesta a punto en cuanto a las piedras vivas, pues hace falta, y con urgencia, una puesta a punto en cuanto a lo material, en cuanto a la planta física.

Lo primero que hemos hecho, como fruto de una decisión comunitaria, ha sido mejorar la iluminación de la iglesia, que le hacía falta, ya que la que había estaba obsoleta. Se ha cambiado todo, no sólo los focos, sino también el cableado, que estaba muy deteriorado.

Pero eso sólo ha sido abrir boca. Verdaderamente, el convento necesita una seria puesta a punto porque tiene daños estructurales muy serios, en cuestión de cimentación, de fachada, también el techado. La capilla del Rosario tiene mal una viga que, con el tiempo, puede quebrar y se puede colapsar la bóveda.

Entonces hay daños serios y la comunidad está haciendo un planteamiento muy serio (valga la redundancia) de restauración del convento.

– Cuando hablamos del convento, ¿hablamos de la casa?

FJCG: Sí, de la casa. La iglesia tiene también una serie de deficiencias, pero aguanta más. Lo prioritario ha sido la luz y luego hay otras cosas como la fachada de la misma iglesia, las puertas, restauración de retablos… pero eso entraría dentro de una segunda fase.

– Se ha hablado de una obra importante. En ese sentido, ¿hay presupuesto? ¿O cómo se piensa financiar esta ostensible mejora que se quiere llevar a cabo?

FJCG: Pues es el problema. El diagnóstico está claro, el enfermo tiene esto, ahora, ¿cómo lo sanamos? ¿Cuál es el proceso para llevarlo adelante?

Pues contamos con nuestras fuerzas y nuestras fuerzas son mínimas. Entonces vamos a hacer un llamamiento a la ciudad para que pueda colaborar con nosotros, puesto que el convento no es sólo patrimonio de la orden, sino de la ciudad.

Nosotros solos es muy complicado, tenemos el apoyo de la orden, pero estamos hablando de una serie de obras de un gran volumen económico y por eso necesitamos ayuda.

– ¿Tenéis pensado cuándo se va a llevar a cabo esa campaña?

FJCG: Pues ya. Ya es tarde (ríe).

– ¿Esto implica que en algún momento se esté planteando el cierre?

FJCG: Lo más grave es la capilla del Rosario, lo demás, en cuanto a cubiertas y tal, puede aguantar porque la peor zona es la del convento. Pero sí que corre mucho riesgo la capilla del Rosario, requiere una intervención inmediata.

FJG: La iglesia no corre riesgo, salvo la capilla del Rosario, pero el convento está en un estado deplorable en algunas partes. De hecho, hace poco se ha caído un trozo de un techo.

Entonces si el convento no se restaura, y algunas personas me lo han oído decir,  nosotros no vamos a estar viviendo así porque la orden tiene muchos conventos. Nosotros esperamos que las obras se lleven a cabo y encontrar fondos bien sea con ayuda de la orden desde Madrid o como podamos. Pero esas obras tienen que hacerse porque no podemos estar en un convento que puede amenazar ruina en algún momento.

Por tanto, la permanencia de la comunidad dependerá de que la casa esté digna.

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