San Marcos: el administrador de la Palabra

A la luz de las velas: Hermandad de la Sagrada Cena

Aunque el curso lleva en marcha unos meses, el cambio aún no se percibe, y el nuevo año no termina de empezar. Es como si las esperanzas puestas en él quedasen un tiempo en el letargo inconsciente de la administración celeste, que al igual que la terrena, necesita de sus propios ritmos para cursar peticiones.

Me imagino a San Marcos, en su despacho divino, repleto de escritos y decretos benditos, con un león de lapicero, cerrando el ejercicio del 2016, cuando ya tiene sobre su mesa un nuevo expediente, en sobre rojo y blanco, que contiene nuevas esperanzas, deseos y promesas necesitadas de su intercesión y aprobación para hacer llegar así, las instancias pertinentes a su Maestro. El evangelista sonríe, porque sabe que a estas alturas de principio de año, esos rezos no pueden provenir de otro sitio que de su templo en Jerez…

El mismo templo en que, enero tras enero, Dios instaura nuevas eucaristías, en medio de un mundo necesitado más que nunca, de Paz y Concordia, y por desgracia más pendiente de las autarquías que inauguran los excéntricos y poderosos, que de los tiempos de Gloria y Pasión que inauguran, como cada nuevo año, Dios y María, en la casa de su administrador particular de la Palabra… San Marcos.

Texto: Selu Montes.
Fotografías: Adrián Muñoz.
Vídeo: Alejandro Melero.

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