“Dios platero, Dios de Perdón”

A la luz de las velas

La mañana clareaba
por los perfiles del arte
regalándonos la paz
que perdura al recordarle,
pues al costado se prende
mi Trinidad, que ya es ángel…
De siempre, su fiel devota,
con la vista en su semblante,
su rostro barbilampiño,
su juventud y talante.
Fue vecina de La Plata
y rezaba en sus altares
a su Señor del Perdón
y a Candelaria, su Madre.
¡Cómo las buenas plateras,
Padre-Nuestro y Dios te salve!
Ella fue quien me enseñó
tu silueta caminante,
y aprendí con su palabra
lo distinto de tu imagen.
¡No es preciso nada más!
¡No necesitas a nadie!
¡Sólo salir a su encuentro
también en los arrabales!
Siente hermano tu Domingo,
pero respira esos aires,
palpa y toca tus raíces,
las que lleváis en la sangre,
¡ésas que son más plateras
que el metal de los varales!
¡Lo único que te hace falta
para ser un buen cofrade
es recordar el ejemplo
de hermanos que ya son ángeles,
y fundaron un legado
que forma tus hermandades!
¡Y seguir las enseñanzas
del que enseña a perdonarse!
¡La Plata sigue llorando
que se fuera de sus cales,
porque sigue siendo el Cristo
de las plateras de antes!

– Selu Montes.
Fotografías: Javier Romero.
Vídeo: Alejandro Melero.

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