Santa María de la Paz, la última marcha de Germán Álvarez Beigbeder

Aunque la Hermandad de la Cena se atribuye la dedicatoria, no existen documentos que así lo atestigüen


Santa María de la Paz es la última de las marchas que compone Germán Álvarez Beigbeder en el año 1963. Basada en el popular himno medieval Ave Maris Stella, es una marcha con una estructura muy sencilla tipo A-B-A. El tema A es un tema triunfal, con un uso de las cornetas muy elegante, donde podemos destacar el uso de los bajos en algunas partes del mismo. La forma de concluir dicho tema A recuerda al final de la marcha El Corpus (Corpus Christi), de Brauilo Uralde Bringas. El tema B es algo más corto, no usa las cornetas y se basa en unas sencillas pero elegantes frases musicales que, sin perder el carácter alegre y triunfal de la marcha, le da un contraste necesario y elegante. Tras esto, vuelve el tema A de cornetas, exactamente como el anterior, para terminar de forma brillante, cerrando una de las obras maestras de la música procesional.


Aunque la Hermandad de la Cena de nuestra ciudad se atribuye la dedicatoria, no existen documentos que así lo atestigüen. Sin embargo, no se descarta que estuviera dedicada a la Virgen de la Paz de la Hermandad Sacramental de Santiago, aunque tampoco existen documentos al respecto.
Desgraciadamente, es una marcha que ha sido olvidada desde sus principios de forma un poco forzada, ya que únicamente se conocía el guión de la marcha y las particellas se hallaban en paradero desconocido. Por suerte, una excelente grabación discográfica de la Banda de la Armada de Madrid, de la cual Germán Álvarez Beigbeder fue músico mayor, nos permite conocer la marcha con toda su instrumentación. En octubre del año 2011, Ismael Jiménez Gómez, compositor y miembro de la Banda de Música “Maestro Tejera” de Sevilla consiguió reinstrumentar la marcha a partir de su guión.

Santa María de la Paz es una de las marchas más alegres que existen, con un uso brillante de cornetas, y que sirvió para acabar con el mito de que todas las marchas de Germán Álvarez Beigbeder eran fúnebres.

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