Calor, melancolía y familiaridad en la vuelta por Doñana

La segunda jornada de vuelta, la más larga del regreso a Jerez

La Hermandad del Rocío de Jerez volvía al Coto de Doñana tras su estancia en la aldea de El Rocío, toda vez que la procesión de la Virgen concluía, poniendo fin así a la cercanía con la Blanca Paloma. Manecorro se convertía de nuevo en lugar de inicio de ese camino de vuelta que está cargado de nostalgia y melancolía.

Sin incidentes reseñables, pero con calor, la comitiva jerezana se adentraba en las arenas que tantos problemas dieron a la tracción mecánica en la ida, con numerosos pinchazos en las ruedas de los vehículos. No obstante, el menor número de estos hace de la vuelta un camino menos accidentado en este sentido.

Por su parte, los peregrinos volvieron a sufrir más que nadie las altas temperaturas reinantes en los últimos días, sin muchas diferencias con las jornadas del camino de ida, en la que el sofoco se sumaba al mal estado de las arenas que dificultaba aún más el caminar de estos romeros.

Rozando las 21.00h, la carreta del Simpecado llegaba hasta el Corral de Félix, lugar de pernocta de esta primera noche de vuelta, en la que los momentos junto al mismo se hacen más íntimos y emocionantes cuando cae la noche en Doñana.

La romería de Pentecostés da sus últimos coletazos, pues mañana será el último día completo en las arenas del Coto de Doñana.

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