Un calvario ‘desconocido’ y de gran valor artístico

REPORTAJE | Descubrimos más sobre las imágenes de la Capilla de los Remedios

A la espalda del Señor de la Puerta Real, lugar de cotidiano peregrinaje de los jerezanos que necesitan el milagro que corrija las desventuras, se encuentra de manera contigua la Capilla de los Remedios. Tiene su origen en las batallas contra los benimerines, cuando las tropas jerezanas –acorraladas– entraron por la Puerta Real de la muralla que protegía la ciudad exclamando ‘Señora, remédianos’.

La ciudad, liberada en la Batalla de los Cueros, tendría desde entonces una nueva advocación a la que rendir culto con ese instante como punto de partida. A raíz de la victoria, atribuida a la ayuda de Nuestra Señora de los Remedios, se edificó esta capilla que aún se conserva en pleno corazón de la ciudad.


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En el interior de esta recóndita capilla, cuyo edificio actual data del siglo XVII, encontramos unas de las estampas más curiosas y, quizás, desconocidas de Jerez. Al entrar, entre las columnas, vislumbramos tres imágenes de las que hablaremos a continuación. Un calvario un tanto heterogéneo que, sin embargo, tiene gran valor artístico si tenemos en cuenta las atribuciones a las imágenes.

El crucificado, es “quizás la más antigua, del siglo XVII y de escuela sevillana”, nos explica el historiador jerezano José Manuel Moreno Arana. El mismo, en un mal estado de conservación, preside este calvario que cuenta con otras dos imágenes atribuidas a dos imagineros de renombre.


En cuanto a la Virgen, que por cierto sonó en su día para ser imagen titular de alguna hermandad de centro, Moreno Arana asegura que “se atribuye con fundamento a Juan de Astorga”, del siglo XIX. Una dolorosa bellísima que, ciertamente, hubiera sido un gran aporte a la Semana Santa de nuestra ciudad. Parece totalmente descartada esta posibilidad.


En este dispar calvario, en el que “no es seguro siquiera si se hicieron para formar un conjunto porque cada una parece de una época o autor distinto” –asegura Moreno Arana–, encontramos una atribución casi segura. La imagen del apóstol San Juan parece ciertamente obra del imaginero genovés Jacome Baccaro, afincado en Jerez de la Frontera y autor del Señor de la Flagelación y la Virgen del Perpetuo Socorro, entre otras.

¿En qué estado de conservación se encuentran las imágenes?

Parece obvio que el estado de conservación de las imágenes no es el más idóneo. Para ello, Cristina Espejo, conservadora de arte en el taller jerezano S&S Restauraciones, nos da más detalles.

Cristo

'Es evidente que el crucificado está bastante deteriorado, teniendo en cuenta que el soporte no es, como estamos acostumbrados a encontrar, de madera, sino de pasta. Se aprecian a simple vista numerosas grietas, como en la unión de las extremidades, además de profusas pérdidas de estratos polícromos. Por lo general la superficie se encuentra muy alterada cromáticamente hablando, observándose muy oxidada y oscurecida por distintos factores externos que le afectan.'

 

Virgen

'En cuanto a la Virgen, se pueden ver algunas grietas que posiblemente afecten a nivel de soporte que se reflejan sobre todo a la altura del cuello y también encontramos suciedad general depositada en la superficie, afectando en mayor medida al busto y las manos.'

 

San Juan

'Por último, San Juan parece estar bastante retocado. Probablemente los daños queden ocultos bajo estas correcciones siendo muy difícil valorarlo, aunque a nivel superficial también sufre la acumulación de suciedad y oxidación propias del paso del tiempo, como principales deterioros.'

Fotos: Carlos Galera.

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