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OPINIÓN

La ‘solución’ era sumar problemas

Menos de la mitad de los hermanos mayores ha decidido que la Carrera Oficial comience en la Porvera y busque la Alameda del Banco por Rivero y Tornería. El resto se lamentará, pero todo parece ya consumado. 

Porvera y Alameda del Banco eran de tiempo atrás caprichos personales que por separado chocaban una y otra vez con la lógica, la razón e incluso el corazón. Demasiado han tardado en darse cuenta los empecinados de la posibilidad que se les abría constituyendo una ‘Unión Temporal de Egos’, vulgo UTE. 

Pero no se podía fallar otra vez. Había que preparar el terreno. Sólo así se entiende que una comisión que iba a presentar ante el pleno alternativas a la Carrera Oficial de la plaza Aladro presentara como propuesta una Carrera Oficial con inicio en la plaza Aladro. 

Parece absurdo, pero no lo es, porque si a cuarenta y tantas almas cándidas las reunimos una noche de verano y les hablamos de palcos que van y vienen, de costes que nadie sabe quién va a asumir, de traslados de usuarios y de no sé cuántas cosas más, siempre habrá alguna que otra que ante el marasmo opte por la opción más razonable, que es dejar las cosas como están a pesar de que el objetivo inicial de todo este empeño no era otro que evitar que las cosas continuaran como ya estaban. 

Se puso un cebo y les atraparon. La culpa no la tuvo el cazador que colocó la trampa, sino el que no hizo el más mínimo intento por evitarla. No hubo voto útil, y no sería porque no estaban avisados. 

Esta historia tan extraña abunda además en contradicciones que provocan sonrojo. La primera de ellas es la ya comentada con anterioridad. Se constituye una comisión para plantear alternativas a la plaza Aladro y se somete a votación una Carrera Oficial que empieza en la plaza Aladro y termina en la Catedral previo paso por Cristina, Larga, Lancería… 

Pero rebobinemos la cinta. La supresión de Aladro se plantea porque a la Hermandad del Huerto no le viene bien. A la cofradía de Santo Domingo se le ofrece la posibilidad de llegar al palquillo por Bizcocheros y aquello no le convence porque tiene que dar una vuelta a espaldas de su templo. Y ya luego se plantea que suba por Porvera y tome por San Juan de Dios. Algo mejor, pero tampoco. 

Bien, pues la solución mágica es que después de salir de Santo Domingo atraviese el Mamelón, cruce por Gaitán y baje por Porvera para volver finalmente…, a Santo Domingo. Y su hermano mayor está en la comisión que ha trabajado el asunto. 

¿Hemos estado tres años de reunión en reunión para acabar recorriendo los mismos metros que antes y complicar la vida a más de veinte cofradías que estaban tan ajenas a esta cuestión? ¿Sólo a mí le resulta cuanto menos paradójica esta situación?

Ah, pero no era únicamente un problema de la Hermandad del Huerto. El Jueves Santo tenía un problema…, ahora quizá tenga más, salvo que La Lanzada y El Mayor Dolor vayan a ser teletransportadas a la esquina de Gaitán como por arte de magia. 

Ignoro la magnitud real del problema que tenían hasta ahora estas dos cofradías, pero parece evidente que con este cambio deberán modificar sustancialmente sus itinerarios para llegar a la Carrera Oficial. Pues sí que se ha arreglado el problema del Huerto. Y el del Jueves Santo. 

Más allá de casos puntuales, que los habrá, me detengo ahora en la situación que vienen padeciendo desde hace ya casi veinte años las hermandades que nacieron con el ‘pecado original’ de llegar al centro desde el sur. Sí, aquellas que de toda la vida llegaban a la Rotonda de los Casinos por la calle Honda. Esas que han sufrido en carne propia todas y cada una de las ampliaciones de la Carrera Oficial. 

Una calle de más este año, tres más el que viene, ahora un par de ellas…, y total ya que estás ahí, pues apareces un día por el barrio de La Plata sin saber cómo ni quién te llevó. Como si estuvieras borracho. Todo sea por solidarizarse con el resto, por no fastidiar a nadie. Sea. 

Qué mala suerte han tenido estas cofradías de que nadie, absolutamente nadie, haya caído nunca jamás en la cuenta de lo bonita que es la plaza de las Angustias -ahora incluso más- y de la cantidad de palcos que cabrían en la Corredera, que rima incluso con Porvera. 

Qué lástima que nadie, absolutamente nadie, haya imaginado nunca jamás esos naranjos floridos, ese aroma a azahar… Y la tribuna que se podría colocar en el ensanche de Corredera, ahí donde aparcan los coches… Una plaza de las Angustias a la que además se puede llegar por vías amplias como Medina…

Pues no. Las de allí no pueden venir hacia acá. Ahora las de acá sí podemos ir hacia allá, da igual que sea a Santo Domingo, a Aladro, al Carruaje, el Bingo o la Porvera…, como si hay que ir a La Plata. Sea. 

La única cofradía de allí que se vino un poco hacia acá fue la del Huerto. Dos años. Y hubo que cambiarlo todo para que a partir de ahora pueda recorrer los mismos metros que recorrió entonces. 

Pero no se vayan todavía, que aún hay más. La Semana Santa de Jerez tenía un problema muy gordo muy gordo muy gordo. Había demasiados palcos y cada vez que se cambiaba algo debía partirse de la premisa de que no se podía perder ni uno. Por los abonados, no piensen cosas raras. Siempre pensando en los abonados. 

Pues hemos solucionado ese gravísimo problema incorporando 140 palcos más, lo que significa que si el año que viene, o el otro, o el de más allá, llegamos a la conclusión de que esto no nos gusta, ya tendremos que reubicar 140 palcos más. Porque los abonados son lo primero. A los abonados no se les pregunta nunca nada, pero son lo primero. 

La Carrera Oficial de la UTE ya es una realidad sobre plano. Ahora hay que llevarla a la práctica, ajustar horarios, itinerarios y demás. Con independencia de solucionar el problema de la Hermandad del Huerto y del Jueves Santo -ya ven cómo- o de reducir el número de palcos -ni les cuento-, aquí se partía de la premisa de recortar metros y horas. 

En estos próximos meses veremos en qué medida van a cumplirse estos objetivos, pero sobre el papel podría darse otra paradoja más, y es que las cofradías terminaran en su conjunto recorriendo más metros que antes. Habrá que verlo. 

Propuestas, votos, número de metros, número de palcos, abonados… Todo eso está muy bien, pero aquí cuándo se habla de cofradías. Tranquilo, ahora. Más allá de lo posible y lo imposible, de lo que digan los planos, quiero pensar que a la Semana Santa de Jerez le queda algo de esencia. Porque dígame qué es esto si no. 

¿Se puede concebir un Domingo de Ramos en el que busques y no encuentres la cruz de guía de los hermanos Buzón entrando en la Rotonda?

¿Es posible el Lunes Santo sin el Señor de la Cena saliendo desde Rivero hacia Puerta de Sevilla y sin necesidad de montar y desmontar tribunas a la carrera?

¿Es la esquina de Guadalete con Gaitán el sitio natural de La Amargura, del Santo Crucifijo, de La Yedra…?

¿Entiende alguien un Jueves Santo sin el Cristo de la Lanzada o la Virgen del Mayor Dolor bajando por Tornería?

¿Tiene la Virgen de la Soledad que subir ‘su’ Porvera rodeada de palcos vacíos y sucios? ¿Y el Señor del Prendimiento?

¿Esta es de verdad la Semana Santa que queríamos? ¿Esta es la Semana Santa que conocimos? ¿Realmente es esta nuestra Semana Santa? 

Hoy faltan 260 días. Pero ya no sé ni para qué… 

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