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“En mi mente no entra cambiar al capataz de la Virgen”

Entrevista a José Alejandro Aguilar, hermano mayor electo de la Amargura

José Alejandro Aguilar, hermano mayor electo de la Amargura, visitó ayer miércoles el programa ‘Luz de Pasión’ de Ondaluz Jerez a fin de detallar sus primeras sensaciones tras haberse impuesto a Manuel Cantalejo en la segunda vuelta de los comicios de la de Los Descalzos.


– Hay que destacar la importante participación, votaron más de 400 hermanos…

Sí. Exactamente, 427.

– ¿Eres consciente de la responsabilidad que asumes, habida cuenta de esta participación?

Eso, para mí, indica que la hermandad está muy viva. Que se movilicen 427 personas para concurrir a un cabildo de elecciones, da lugar a que la hermandad esté muy viva, con lo cual quiere decir que afortunadamente tenemos vida por delante.

Y, sobre todo, es una responsabilidad porque hay que tener en cuenta que en relación a la candidatura de Manolo Cantalejo, sólo nos diferencian 22 votos. Por tanto, hay que sopesar muy bien todas las decisiones que tomemos porque estamos hablando de diferencias pequeñas y tenemos que tener en cuenta tanto a los hermanos que han depositado la confianza en nuestra candidatura como los hermanos que no la han depositado.

– Lo que nos ha quedado más claro, desde fuera, es que hay una división en el seno de la hermandad. Y hablas un poco de integración.

¿Eso no se podía haber intentado antes de llegar a este segundo paso? Tenemos constancia de que hubo un intento de acercamiento. Sin embargo, no se llegó a ninguna parte…

Hubo un acercamiento, es verdad. El 20 de agosto intentamos tanto Manolo Cantalejo como yo, en presencia del director espiritual, un acercamiento de posturas y no llegamos a un entendimiento.

Se me ofrecieron una serie de condiciones que, claro, al 100% yo no podía cumplir. Entonces, ante la imposibilidad de poder cumplir esas condiciones, decidimos que lo más oportuno fuera que el cabildo de hermanos decidiera y que, a partir de entonces, ya decidiéramos seguir en función a lo que el cabildo declinara.

– Pero ahora estás abierto a que la hermandad sea sólo una y dispuesto a estrechar la mano a todos los hermanos que quieran colaborar con la cofradía…

Efectivamente. Básicamente, por lo que he dicho al principio: por esa diferencia tan corta entre una parte y otra, entiendo que hay que escuchar a la otra parte.

No me gusta decir eso de una parte y otra parte, pero bueno, que hay que escuchar también la voz de esos 200 hermanos. Y si alguien de la otra candidatura se quiere integrar, yo estoy abierto.

– Porque al fin y al cabo es trabajar por la cofradía…

Sí. E incluso cuando hicimos aquí un cara a cara, digamos, virtual… Después, cuando ves la entrevista, dices “bueno, si el programa de Manolo y el mío son lo mismo, pero dicho de otra forma”.

Si tenemos un objetivo común, ¿por qué no vamos a utilizar esa masa de 1300 hermanos para sacarla adelante?

– ¿Qué ha cambiado de aquel 20 de agosto a hoy?

Básicamente, que ha pasado un cabildo y hay una diferencia muy pequeña. Con 22 hermanos de distancia, hay que ir más pausados y retomar ciertas cosas que inicialmente sí teníamos.

Hay que ir paso a paso.

– Básicamente, lo que ha cambiado es que ya no hay posibilidad de un tercer cabildo…

Sí, se podría decir así, estamos en la casilla de salida.

A mí me gustaría que llegáramos a entendernos. Y, bueno, si hay que retomar los términos del primer ofrecimiento que se hizo,  o modificarlos… Por lo menos, tener esa capacidad o intención de acercar posturas.

– ¿Cuáles son los objetivos de tu legislatura?

¿Desde el punto de vista material o desde el punto de vista humano?

– Humano y material y material y humano, al final, van de la mano…

Lo principal es lo humano. O sea, intentar volver a tener un objetivo común y que todos rememos en la misma dirección. Yo sé que no es fácil, por las circunstancias que se han vivido en el proceso, pero si conseguimos que todos estemos en una misma dirección, lógicamente podremos meternos en cosas mayores.

Es verdad que tenemos ahí dos cuestiones materiales bastante importantes, que yo no sé cuál es más importante de las dos. A mí me gustaría exponérselo a los hermanos y que ellos se decantaran por una opción u otra. Y una vez que ese proyecto nos ilusione a todos, pues volcarnos en él y buscar la forma de financiarlo, de trabajarlo, si se restaura, si se hace nuevo… todas esas cosas, pero siempre que tengamos un objetivo común.

– Tenemos ahí el manto de la Virgen…

Ese es uno de los caballos de batalla. Dicen los que entienden de esto -yo la verdad que poco- que si el soporte donde está el bordado se va perdiendo, pues cada vez se irá perdiendo la pieza de bordado. Entonces, es un problema peliagudo.

– A través de las preguntas que nos han llegado desde las redes sociales, ha habido una nota predominante: numerosos usuarios nos han preguntado si va a haber cambios de capataces y del vestidor ¿Va a ser así?

De momento hay una cosa importante: yo vengo aquí como hermano mayor electo, no he sido nombrado todavía por el obispado y, por tanto, no hemos tenido esa reunión. Ayer tuve que reunir al equipo porque tenemos que conformar la junta, ya que hay quince días para presentar la documentación en el obispado, pero no hemos tenido esa reunión como junta de gobierno.

Yo sí puedo decir que personalmente tengo una idea, que se la transmití al capataz de cofradía antes del proceso electoral. En mi mente no entra cambiar al capataz de la Virgen, en este caso.

Después volvemos al “fifty-fifty” que tenemos. Tal y como está la hermandad, tenemos que sopesar todos los pasos que demos en todos los campos, llámese capataz, llámese vestidor, llámese la flor que le vayan a poner al paso.

Entonces, tenemos que tomar la decisión que mejor le vaya a la hermandad, no la que a mí me guste o la que le guste a otro. Si a la hermandad le puede venir mejor que sea esta persona, bendita sea. Que decidimos que pueda ser mejor que venga a la hermandad otra persona, pues lo decidiremos, pero en principio yo digo que mis pensamientos antes de todo este proceso eran claros en este aspecto.

– Ha incidido en el capataz del palio. Desde hace varios años, Francisco Yesa es capataz general de cofradía ¿Vais a mantener esta figura o queréis un capataz de palio y otro de misterio?

A mí, personalmente… si me preguntas personalmente… todo esto hay que debatirlo en junta, lógicamente hay que tomar una decisión, pero yo esa figura no la veo en nuestra hermandad en concreto.

Yo. Personalmente. Igual estoy equivocado. Después se sopesará y a lo mejor resulta que tiene más ventajas que inconvenientes… Bueno, pues se tomará esa decisión. Pero yo personalmente no veo que sea una figura práctica.

– No hay todavía un plan prestablecido…

No. Sobre todo por lo que se ha visto en el resultado de las elecciones. Entonces, a lo mejor el cuerpo te pide marcha y es mejor decir “espérate, piano”.

– Preguntaban también por el vestidor ¿Qué pasa con el vestidor?

Es el mismo caso. Hay que sopesarlo, hay que estudiarlo. También hay que proponerle al vestidor cuáles son las dudas que podamos tener porque realmente no ha habido un contacto, yo no he hablado con nadie. La única persona con la que he hablado es con Javier Pérez (hermano mayor en funciones), que me tiene informado de todo y le tengo que agradecer públicamente que se esté desviviendo y esté siempre pendiente.

– Desde fuera, da la sensación de que la división precisamente no se va a arreglar por cambiar al capataz o al vestidor, que hay mucho trabajo por hacer ahí…

Eso lo tengo yo claro. No me gusta decirlo así, pero son dos aspectos secundarios en lo que es la vida de la hermandad. Y hay cosas que por lo menos a mí me preocupan más en la hermandad.

– Entonces, ¿qué es lo que causa la división?

Yo veo que son dos puntos de vista distintos de ver la hermandad. Entonces, esos puntos de vista confluyen tanto en cuestiones estéticas como en cuestiones de carácter o idiosincrasia de la hermandad. Ahí es donde quizás no hemos sabido buscar ese punto de unión.

– ¿Han pesado aquí más los asuntos personales que el fondo de la hermandad?

Podría ser alguna cuestión personal, pero yo creo que son, más que nada, puntos de vista distintos. Estamos viendo una misma cosa y uno la está viendo verde y el otro azul.

– ¿Restauración del paso de misterio o hacer uno nuevo?

Hay una corriente que dice restauración -de hecho, se intentó en el mandato de Miguel González y no fructificó-, hay otra corriente que prefiere hacerlo nuevo y yo, personalmente, tengo una visión mixta: hacer una parte nueva y mantener una parte antigua con las líneas, por supuesto.

De veras, estoy tirándome un poco a la piscina, pero hay que mantener las líneas, las hechuras, las dimensiones… pero bueno, todo esto es hablar por hablar. Hay que ser realistas, son dos obras “faraónicas”, estamos hablando de un paso de misterio nuevo o una restauración, con lo que conlleva…

– Ya que ha trascendido su interés por mejorar la calidad del cortejo de la Amargura, ¿cómo lo va a hacer para que éste aumente?

Para que aumente el cortejo, hay un problema. Y es que las distancias son las mismas.

Sí vemos que el problema de nuestro cortejo es que no se visten muchas personas mayores, pero es por eso… Antiguamente salíamos seis horas a la calle y ahora estamos casi ocho. Esas dos horas de margen, la verdad es que a los mayores que se vestían les pesan bastante.

Es una tendencia que tenemos que evaluar: Intentar incentivar que los mayores se vistan -a lo mejor viendo una manera intermedia- y a los niños lógicamente hay que concienciarlos un poco más de lo que están haciendo en la calle, porque estamos haciendo estación de penitencia… yo que voy de celador de tramo, veo que los niños se cansan, después llegan a la Catedral y se quieren salir para comer y parece a veces que estamos haciendo una excursión a la catedral y no una estación de penitencia.

– Hay hermandades que tienen escuelas de nazarenos…

Esa era una cosa que tenía pensada precisamente. Una cosa tan simple como enseñarle a un niño cómo tiene que andar, cómo tiene que coger el cirio, cómo debe mantenerse en la calle… A lo mejor ese niño va cogiendo esa escuela y esas formas de andar y las va transmitiendo a lo largo del tiempo.

Yo por lo menos soy de esa vieja escuela: empecé en el grupo infantil revoloteando por allí, fui pasando poco a poco por el cirio, he llevado atributos, bocinas, he salido incluso de acólito, me metí debajo del paso y después volví a vestir mi túnica, he estado en distintos sitios y he acabado donde he acabado…

– ¿Qué mensaje trasladaría a los hermanos de la Amargura que lo han votado a los que no?

Que nos centremos en la hermandad, que dejemos a un lado las cuestiones personales. Si podemos, buscar un punto de unión y que entre todos rememos en la misma dirección.

La hermandad es muy grande, de mucho peso en Jerez y yo creo que lo que se merece es un tiempo de tranquilidad, un tiempo de que demostremos los cofrades de la Amargura que sabemos limar asperezas, llegar a un punto de unión, tirar hacia delante y volver a hacer las cosas como en la Amargura se hacían.

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