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“Las hermandades surgieron del pueblo y casi de la nada”

Romero Bejarano desmonta “bastantes leyendas” sobre la Semana Santa en su último trabajo, que toma como base hasta 440 documentos hasta ahora inéditos

El doctor en Historia del Arte Manuel Romero Bejarano ha presentado estos días un libro que aborda los orígenes de la Semana Santa de Jerez y que se circunscribe al periodo comprendido entre los años 1540 y 1589. Se trata de un trabajo que toma como base hasta 440 documentos inéditos y que a su juicio “desmonta bastantes leyendas” sobre la materia que aborda.

Entre otras, Romero Bejarano niega que fueran los gremios los impulsores de las primeras hermandades de penitencia. “La Semana Santa parece que surge de la nada y de buenas a primeras. No está claro si la primera hermandad fue La Vera Cruz o San Antón, pero la primera procesión de disciplina fue organizada por un grupo de gente que no estaba vinculada a ninguna orden religiosa”, explica el investigador.

Parece que “el empujón definitivo” lo da San Juan de Ávila, que se había manifestado “a favor de determinadas expresiones públicas de piedad” y que en ese momento se encontraba en Jerez. “Creo que no es casualidad que en ese momento se inicien las procesiones de disciplina”, asevera Manuel Romero Bejarano.

Esas primeras procesiones se sitúan entre los años 1540 y 1542. Se trata de un movimiento espontáneo que surge del pueblo, porque “hay que esperar algunos años para que algunas órdenes religiosas empiecen a amparar a las cofradías”.

El primer caso sería el de la Hermandad de la Piedad, y no se da hasta 1547. “A partir de ahí las órdenes religiosas sí van a tratar de atraerse a las cofradías, porque muy pronto la Semana Santa se convirtió en un fenómeno de masas y por tanto había limosna, dinero, y había que atraer a esa gente”, explica.

Las cofradías por tanto pertenecen al pueblo “desde que nacen”. De hecho, puede hablarse de “un proceso inverso” a lo que teóricamente cabría esperar. “Las órdenes religiosas y la nobleza tratan de controlar a las hermandades cuando perciben el éxito de este fenómeno y de hecho hasta mediados del pasado siglo XX la gente de dinero tenía a determinadas cofradías como algo propio, como un escaparate de grandeza”.

El trabajo de investigación abarca hasta el año 1589. Había pasado ya casi medio siglo desde que empezaran a funcionar las primeras hermandades. Es en esa época “cuando esta gente se mete en las cofradías para mandar y cuando se produce un ingreso importante de dinero y por tanto un cambio en la estética de la Semana Santa, que empieza a ser mucho más rica y vistosa”.

A modo de ejemplo, la Hermandad de la Vera Cruz procesionaba con un crucificado de caña traído de México y en 1632 adquiere el actual “porque ya estaba detrás el duque de Medina Sidonia”.

Otra curiosidad histórica es el interés que rodeaba la presencia de los disciplinantes en las calles, como prueba el hecho de que en 1601, y ante una epidemia de peste, “el Ayuntamiento no prohíbe las procesiones, sino los disciplinantes, porque eran los que atraían a la gente”.

Romero Bejarano cree que “queda mucho por investigar” acerca del desarrollo histórico de la Semana Santa y ofrece una idea de cara a próximos trabajos. “No se ha estudiado por ejemplo la influencia del mecenazgo de los bodegueros en algunas cofradías de barrios muy humildes que cuentan sin embargo con un patrimonio muy importante”, apunta.

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