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Bendita locura de solidaridad

‘Costaleros por nuestros Mayores’ atiende a cerca de mil doscientas familias desde el pasado 16 de marzo

Esto ha sido una locura, una bendita locura” nos dice Tomás Sampalo, cofrade por la gracia de Dios y capataz del palio de María Santísima de los Dolores que fue quien, junto a su cuadrilla, tuvo la felicísima idea de poner en marcha un voluntariado de apoyo a personas mayores. La idea nació en la noche del mismo día 14 de marzo, cuando se anunció el Estado de Alarma, una vez que sabían que este año no podían ser los pies de la Señora del Santuario de San Lucas pero que podían ser los pies y las manos de muchas personas, fundamentalmente mayores, que necesitasen de sus apoyos. La idea germinó allá en el barrio de San Mateo, en el Jerez eterno, y el lunes, día 16, ya estaba un nutrido grupo de costaleros en el local de Cáritas de San Marcos. La primera llamada fue de una señora para que le fuesen a la farmacia, pero la segunda fue otra que no tenía para comer. Y a partir de ahí, ocho semanas más tarde, “son ya unas mil ciento cueranta familias atendidas, aparte de lo que Cáritas Parroquiales, que se está reactivando, vienen a recoger. Ayer vino Cáritas de Madre de Dios y se llevó comida para treinta y seis familias, el lunes viene la de Fátima para atender a cuarenta familias. Esto es un no parar, aunque va a llegar un momento en que los que aquí estamos en el bodegón de Plaza Silos tendremos que volver a nuestro trabajo y esa es una pregunta que nos estamos haciendo. Qué va a ocurrir, porque ahora la guerra parece que se está terminando, pero llega la posguerra. De hecho, en una entrevista en este mismo medio, el presidente de Cáritas, con quien estamos trabajando de la mano, ya anticipaba que lo peor estaba por llegar. En ese sentido el voluntariado seguirá, de otra manera, y serán las Cáritas Parroquiales las que se tengan que reactivar, de hecho siempre lo han estado, y contarán con nuestro apoyo, porque lo que viene va a ser muy complicado”.

En unos días Cáritas va a publicar los datos, fríos, de las atenciones que están desarrollando estos costaleros por los mayores, pero el calor está ahí en ese bodegón “propiedad de Juan Cala y Coque, dos futbolistas que tienen la sociedad Doblecs, que nos lo han cedido totalmente gratis. Incluso Juan ha estado por aquí y lo que quería era de qué manera lo podía poner en marcha en Lebrija. Lo han intentado en muchos sitios, pero es complicado porque estamos trabajando doscientas cincuenta personas directamente en el local, pero a eso hay que sumarle las sesenta costureras, los 30 chefs, los catorce grupos de wasap, las donaciones que no han cesado desde el primer momento, la cocina solidaria de la Esperanza de La Yedra, hasta con un laboratorio de geles hidroalcohólicos, talleres de mascarillas e impresoras 3D produciendo sin parar pantallas de protección facial -materiales de higiene y prevención de contagios que también reparten entre Policía, taxistas, conductores de autobuses, residencias de ancianos- y, por supuesto, la labor de Cáritas. Desde el primer momento estamos trabajando con Cáritas que es la que filtra las llamadas que nos llegan, es la que hace un seguimiento de esas familias y las que las puede derivar a las Cáritas Parroquiales. Ten en cuenta que Cáritas es la que tiene la estructura y  nosotros tenemos los pies, las manos y la movilidad gracias a las gestiones que, desde un primer momento, realizamos con la Policía Local y la Policía Nacional para que nos dejasen hacer esta labor solidaria y nos permitiesen la movilidad y la movilidad en el casco de bodega ya que la Plaza Silos es un lugar de trabajo total cada día, con las furgonetas que llegan con donaciones, con las salidas. Estamos desde las 9.30 de la mañana hasta las dos o las tres de la tarde, según las necesidades”.

Tomás Sampalo es todo energía. Ha estado toda la mañana a pie de obra y sin embargo derrocha satisfacción por el trabajo realizado y tiene ganas de seguir ese maratón solidario que ha cambiado por sus entrenamientos y sus competiciones deportivas siendo, como él dice, “junto a mis compañeros voluntarios la UME de Cáritas aquí en Jerez” y destaca que “esta experiencia creo que ha dejado claro que Cáritas y las cofradías somos un mismo equipo y no podemos jugar desunidos sino completamente unidos, porque a la infraestructura de la organización nosotros ponemos nuestro gran potencial y nuestra capacidad de trabajo. Con nosotros está colaborando el 95 o el 96 por ciento de las hermandades de Jerez y las que no lo están haciendo es porque están trabajando en otras circunstancias y con otras gentes. Todas están volcadas aunque hay que destacar algunas que, de verdad, nos están sorprendiendo gratamente como La Estrella o La Yedra, con su comedor, o La Lanzada o La Entrega de Guadalcacín por mencionar a algunas pero todas prácticamente están con esta locura. Y, por supuesto, todo esto es gracias, y no podemos esconderlo, al apoyo y al respaldo de nuestro obispo, don José, que desde el primer momento ha estado con nosotros y fue quien le dijo a Cáritas estas son nuestras gentes. En sus preces en Semana Santa siempre se acordó de nosotros y la labor que está haciendo es decisiva”. Por cierto que las donaciones salen del ámbito local o provincial porque el lunes “va a llegar un camión con 20 toneladas de alimentos de empresarios de Andalucía”.

Tomás Sampalo y los suyos no se quieren olvidar que “esto no sería posible sin el voluntariado y las donaciones, donaciones de las Hermandades, todo el tejido asociativo de Jerez, la Policía Local, los Cuerpos de Seguridad del Estado, empresarios, hoteleros, camioneros, entidades deportivas…todos están volcados y así todo es más fácil”.

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