Salud para sanos y enfermos

El Señor de la Salud en sus Tres Caídas acudió al Santuario San Juan Grande en una jornada idílica

El viento se metía en los huesos a las 8 de la mañana en una plaza de San Lucas que acogía a un tímido grupo de personas. Mientras, los primeros tramos de la comitiva de la Hermandad de las Tres Caídas que salía desde la sede canónica de la cofradía del Miércoles Santo se adentraban en el barrio de San Mateo. Precisamente, en el añejo arrabal se comenzaría a observar la tendencia -improvisada, pero continuada- de rendir consideración a las corporaciones que encontraba a su paso.

El Señor de las Tres Caídas acudía a su cita con los más desfavorecidos, aunque fuese por unas horas. Y es que la peregrinación se justificó en el instante en el que la cofradía puso un pie sobre la rampa del Hospital San Juan Grande. No obstante, tiempo antes de llegar al Sanatorio, la corporación acudía a templos vecinos, en los que se adentraba hasta situar al Señor a las plantas de los titulares de Santa Marta, Los Judíos o El Transporte, en la ida. Nos quedamos con las ganas de ver al Señor caído ante las corporaciones de Santiago, también de regreso a San Lucas.

El Señor, en San Juan Grande

El nazareno de Ramón Chaveli rodeaba la entrada del Santuario para que la mayordomía adecentara la imagen, lo retirara de la parihuela del traslado y situara en otra que sí tenía dimensiones óptimas para adentrarse en el templo.

Y es que, como decimos, esta peregrinación podría haberse entendido en cualquier momento, pero cobró mayor sentido al llegar al centro hospitalario. Las miradas curiosas de quienes podían asomarse a la ventana de su habitación eran reveladoras de lo que significaba la presencia del Señor de las Tres Caídas allí. Una vez dentro, mayor sentido, pues esperaban impacientes la entrada de la imagen decenas de personas, mayores o jóvenes, pero necesitados de este encuentro.

El Señor permaneció hasta bien entrada la tarde para recibir las visitas de decenas de personas ingresadas en el centro hospitalario, hecho que retrasó el inicio del traslado de regreso a San Lucas.

Misma solemnidad a la vuelta, mayor afluencia

La hora era propicia. El Señor salía pasadas las 18:00 del Santuario y se encaminaba hasta su collación. En esta ocasión, la mayor presencia de público revestía la cita de otro cariz, pero con la misma solemnidad. La escolanía intercalaba las voces blancas con un quinteto que interpretaba marchas con tintes de Miércoles Santo tras el palio de la Virgen de los Dolores.

Y mientras, el Señor continuaba en su particular visita a los templos por los que pasaba. En esta ocasión, la Hermandad de la Piedad abría las puertas de la Real Capilla del Calvario para que la parihuela situara a la imagen cristífera frente al duelo, en el altar del templo. La oscuridad de la calle Taxdirt desvelaba, como curiosidad, algo que no recordábamos: que cualquier farol alumbra muy poco.

Como punto señalado del regreso a San Lucas, la corporación del Miércoles Santo se marcaba su llegada a San Juan de los Caballeros, previo paso por el lateral del convento de Santa María de Gracia. Allí, las monjas cantaron al Señor, una de las imágenes que quedarán en la retina de los que se citaban en la plaza Melgarejo.

Tras el paso por el interior de San Juan de los Caballeros, la corporación se dirigió a San Lucas por el corazón de su barrio. Un recorrido ampliamente respaldado por el público jerezano, que acudió hasta el centro de la ciudad a buscar al Señor de la Salud en sus Tres Caídas, después de que éste acudiera a repartirla a los más necesitados.

EN VÍDEO | Peregrinación extraordinaria del Señor de las Tres Caídas

VÍDEO: La Pasión en Jerez
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