Alcanzar una pensión por incapacidad en España es muy complicado y cientos de solicitantes están viendo cómo su expediente es rechazado por un detalle mínimo. El problema no radica en los informes médicos, sino en una pregunta estratégica del tribunal médico que está dejando fuera de la prestación a muchos solicitantes. Si el trabajador alega que quiere continuar laborando, la Seguridad Social interpreta que no existe realmente una incapacidad.
La situación se repite constantemente en los procesos de valoración del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Personas que presentan patologías graves, dolor crónico o incluso limitaciones físicas evidentes, ven que sus procesos de pensión por incapacidad son denegados no porque puedan trabajar, sino por la manera en cómo responden a una pregunta mal planteada y sobre todo mal entendida.
Descarte de pensión por incapacidad
En el medio de la evaluación, el tribunal médico pregunta al solicitante si le gustaría continuar trabajando. Varios responden que sí, bien por honestidad o por miedo a parecer poco colaborativos. Pero esta respuesta es interpretada como una prueba de que aún se puede seguir realizando nuestras funciones. Para la Seguridad Social, querer continuar con nuestro trabajo es igual a poder hacerlo, materia suficiente para que la entidad rechace el proceso.
Si una persona manifiesta que voluntariamente desea seguir trabajando, el tribunal entiende que no se encuentra lo suficientemente limitada como para percibir una pensión. Importa muy poco si los informes médicos señalan que existe dolor, limitaciones funcionales o imposibilidad de desempeñar su profesión.
No debes tratar de mentir, sino de expresarte de manera correcta. La clave no es decir «sí, quiero trabajar», sino explicar que solo se puede realizar ello en las condiciones físicas adecuadas, algo que no ocurre en la situación que atraviesas al pedir la pensión por incapacidad.
Seguridad Social más firme
La Seguridad Social viene poniendo mano dura al acceso a la incapacidad permanente durante los últimos años. El objetivo busca reducir el número de pensiones concedidas de forma innecesaria, y esta interpretación estricta de la interrogante se ha convertido durante los últimos tiempos en una herramienta habitual para justificar denegaciones.
En tanto, los expertos laboralistas indican que la incapacidad no se debe basar en la voluntad, sino en la capacidad real para trabajar de forma continuada y en condiciones normales. La Seguridad Social no niega la pensión por incapacidad por querer trabajar, sino que usa como prueba la respuesta del solicitante.






