La pensión por incapacidad permanente es, quizás, una de las principales redes de protección para aquellos que no pueden continuar trabajando por motivos de salud. No obstante, la Seguridad Social explica que esta prestación no es inamovible y que hay algunas situaciones en las que puede revisarse, reducirse o incluso retirarse antes de que el beneficiario llegue a la edad de jubilación.
En la actualidad, más de un millón de personas en España se encuentran con algún grado de incapacidad permanente, sea parcial, total, absoluta o de gran invalidez. En todos estos casos, el Instituto Nacional de la Seguridad Social tiene la potestad de revisar de manera periódica la situación del beneficiario para determinar si continúan con las condiciones que dieron lugar a la concesión de la pensión.
Esto dice la Seguridad Social
De los motivos más frecuentes de pérdida de la prestación, y que la propia Seguridad Social recuerda en su web oficial, es la de ejercer una actividad laboral incompatible con las limitaciones médicas reconocidas. En cierto casos es posible compatibilizar trabajo e incapacidad, realizarlo sin informar o laborar en un empleo que contradiga el diagnóstico puede suponer que suspenda la ayuda de manera inmediata.
Seguridad Social: mejoría en salud
La incapacidad permanente sí puede modificarse, esto luego de que si en una revisión médica se constata una mejoría significa del estado de salud, que permita al beneficiario reincorporare al mercado laboral. Por tal motivo, no acudir a las evaluaciones obligatorias o rechazar tratamientos, rehabilitación o procesos de readaptación profesional también puede acarrear consecuencias negativas para el pensionista.
Complemento para mayores de 55 años
Ciertas personas que posean incapacidad permanente total pueden recibir un complemento económico a partir de los 55 años, pensado para aquellos que tienen mayores dificultades para volver a encontrar un trabajo. Esta ayuda puede perderse si se inicia una actividad laboral o cuando se alcanza la edad legal de jubilación, momento clave en el que la prestación se transforma en una de jubilación.
La Seguridad Social afirma que estas medidas no pretenden penalizar a los afiliados, sino que buscan garantizar el uso correcto del sistema de pensiones y que las prestaciones lleguen a aquellos que realmente lo necesitan.






