No todas las personas completan una vida laboral lo suficientemente larga que les permita acceder a una pensión pública de jubilación, dejando a muchos sin protección ante la falta de ingresos y el aumento de coste de vida. La Seguridad Social atiende estos casos al ofrecer una ayuda que permite aumentar años de cotización sin necesidad de trabajar, esto con el fin de compensar situaciones desfavorables.
El mecanismo está diseñado para equilibrar el historial contributivo y no permitir sumar años «gratuitos» que sirvan para alcanzar el mínimo necesario para jubilarse. La medida está contemplada en la Ley General de la Seguridad Social y se conoce como «integración de lagunas». Esta pretende cubrir los meses en la que no existe obligación de cotizar dentro del período de cálculo de la pensión.
Seguridad Social y la integración de lagunas
Como norma general se considera los últimos 25 años de cotización y se divide el resultado entre 350. Adicionalmente, los dos años anteriores a la jubilación se tienen en cuenta por su valor nominal, mientras que los otros 23 se actualizan de acuerdo a la inflación del momento para descubrir qué valor tiene de forma real.
De esta manera, las personas que hayan dejado de cotizar en algún momento de esos años, pueden sufrir una reducción de su prestación, disminuyendo así su base reguladora media. Pero no todos los trabajadores tienen derecho a esta ayuda: los autónomos quedan fuera, pero hay una cláusula en la ley en la que se rige la Seguridad Social y que toma en cuenta la integración de las lagunas de cotización durante los últimos seis meses previos a finalizar la actividad profesional.
En tanto, los trabajadores del Sistema Especial Agrario por cuenta ajena tampoco se encuentran incluidos, asimismo los empleados del hogar, aunque solamente en el periodo transitorio hasta el año 2023, en el cálculo de la pensión de incapacidad y la jubilación.




