La política laboral nuevamente está en el centro del debate en este 2026. Aunque no existe una «reforma laboral» integral ya aprobada en 2022, sí existen modificaciones normativas que está en vigor y ciertos proyectos legislativos en marcha que afectan de manera directa e indirecta cómo se calcula el salario de millones de trabajadores en España.
El impacto no es similar en todos. Ciertos cambios se reflejan ya en la nómina desde enero, pero otros todavía dependen del trámite parlamentario. Entender la diferencia es importante, pues conocer qué cambia en tu salario en este momento a pesar que solo siga siendo una propuesta.
Reforma laboral y que cambia en tu salario
El ajuste más significativo en el que está implicado la «reforma laboral» es la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que fue aprobada por el Consejo de Ministros. En este 2026, el SMI queda fijado en 1221 euros brutos mensuales en 14 pagas, lo que equivale a 17.094 euros brutos al año, de acuerdo a la normativa publicada en el BOE y la información propalada por el propio Gobierno de España.
Este incremento conlleva muchas consecuencias directas en el cálculo del salario, pues afecta a quienes cobran el mínimo legal, pero además arrastra al alza salarios próximos al SMI, especialmente en sectores con convenios ajustados. Además, se modifica el salario por hora, que es una referencia clave para contratos a tiempo parcial y empleadas del hogar.
Por último, incide en la estructura de la nómina, pues el salario base no puede situarse por debajo del nuevo mínimo, a pesar que los complementos se mantengan. Para quienes se encuentran en el umbral del SMI, el salario bruto mensual cambia desde enero y, con ello, también el cálculo de cotizaciones y percepciones anuales.
Así influye el SMI en la nómina
Esta pequeña «reforma laboral» del aumento del SMI no solo afecta al bruto. En este 2026, el Ejecutivo volvió a enfocarse en que la subida tenga un impacto real en el bolsillo, lo que se traduce en ajustes, en retenciones y cotizaciones, dependiendo de la situación personal y del tipo de contrato.
Para una gran parte de trabajadores, la diferencia consiste en distinguir entre los cambios ya vigentes que ya deben reflejarse en la nómina desde enero; y las propuestas en discusión que todavía ni alteran el cálculo del salario, pero podrían hacerlo más adelante.
La «reforma laboral» implementada este 2026 no es un único texto cerrado, sino que significa un proceso de ajustes graduales que ya vienen provocando efectos directos e indirectos en el cálculo del salario, situación que seguirá evolucionando durante este año.




