Los autónomos en España se mantienen como el eslabón más débil dentro de la economía. ¿Qué ocurre cuando un autónomo está de baja y no puede trabajar? En España hay casi tres millones y medio de trabajadores por cuenta propia que se han dado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Todos ellos cotizan mes tras mes a la Seguridad Social, pero cuando atraviesan por una baja médica, muchos conocen verdaderamente que la protección no es tan sólida como creían.
Así, las quejas por esta situación de los autónomos en España se ha intensificado durante los últimos meses. Más aún cuando la pregunta de «¿cómo seguir pagando la cuota de la Seguridad Social si se está de baja?».
Lo que pagan los autónomos en España estando de baja
Durante los primeros meses de incapacidad temporal, el autónomo debe seguir abonando íntegramente su cuota al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). A partir del tercer mes, es la mutua que asume esas cotizaciones.
En la práctica, significa que si pagas 300 euros mensuales de cuota, tendrás que desembolsar 600 euros aunque no estés generando ingresos, esto en el mejor de los casos. Pues hay casos de autónomos en España quienes denuncian que incluso pasado el plazo, la Seguridad Social sigue girando recibos y han tenido que reclamar después.
Mientras un trabajador asalariado deja de cotizar directamente cuando entra en incapacidad, el autónomo soporta un coste fijo en el momento más delicado.
Lo que realmente cobran los autónomos en España
La prestación por incapacidad temporal depende de la base de cotización y del tipo de contingencia. Si la baja es por enfermedad común, no se cobra nada los tres primeros días. Del día 4 al 20, se percibe el 60% de la base reguladora. Desde el día 21, se cobra el 75%.
Si lo traducimos a cifras, si cotizas por una base de 1.00 euros, cobrarás unos 600 euros hasta el día 20 y 750 a partir del día 21, siempre en proporción a los días reales que te encuentres de baja. Sin embargo, la cuota mensual se paga completa, no sufre descuentos ni reducciones.
En caso de accidente laboral o enfermedad profesional, el 75% se aplica desde el día siguiente. A pesar de ello, muchos autónomos señalan que el ingreso final está muy lejos de cubrir gastos reales, alquiler de local, suministros, préstamos y nóminas si hay empleados. Así, la prestación compensa parcialmente la pérdida de ingresos personal, pero no logra sostener el negocio.
Ejemplo real de lo que vive un autónomo en España
Realizamos un ejercicio ejemplificando la situación que viven. Un autónomo con una cuota de 300 euros al mes y una base médica se enferma por dos meses. Él seguirá pagando 600 euros de cuota. Durante ese tiempo, su prestación puede rondar los 600 o 700 euros mensuales si ha cotizado en torno a 1.000 euros de base.
En cuanto a términos netos, pierde capacidad de ingresos y mantiene gastos fijos. Y eso que no se cuenta impuestos, alquiler o proveedores. No es extraño que muchos continúen trabajando estando enfermos o retrasen la baja todo lo posible, pues detenerse no es una opción para millones de autónomos en España.
Otra dato importante es que solo un pequeño porcentaje de autónomos llega a solicitar la prestación por incapacidad temporal. Algunos consideran que la situación no compensa, otros que el proceso es complejo o que la cuantía resulta insuficiente.
La Seguridad Social protege, pero lo hace poco en comparación con el riesgo real que asume un trabajador por cuenta propia.




