El alza del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 1.221 euros mensuales en 14 pagas para este 2026, tendrá un efecto inmediato y directo en la nómina de cientos de miles de trabajadores. A pesar que el Gobierno insiste en que aquellos que cobren el SMI no pagarán el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), la fórmula que eligió la Agencia Tributaria implica una retención mensual de unos 43 euros, que solo podrá recuperarse al presentar la declaración a la Renta.
La retención anual llegará a los 523 euros, de acuerdo a los cálculos del Consejo General de Economistas. Esta cifra responde al límite legal que impide que las retenciones superen el 43% de la diferencia entre el salario anual del SMI, que sube a 17.094 euros, y el umbral exento de tributación que está fijado en 15.876 euros. Al no modificarse ese mínimo exento, la normativa obliga a practicar retenciones, aunque luego se devuelvan.
Deducción de la Agencia Tributaria
Para evitar que los trabajadores con salarios bajos terminen pagando el IRPF, la Agencia Tributaria aplicará una deducción específica al presentar la declaración a la Renta. Esta deducción asciende a 590,89 euros, una cantidad superior a lo retenido, pues cubre el tramo estatal como el autonómico del impuesto.
La devolución se realizará efectiva si el contribuyente presente la declaración, incluso cuando no esté obligado por su nivel de ingresos. El cálculo se determina tras duplicar la cuota estatal resultante de aplicar la tarifa del impuesto al salario del SMI. Así, se garantiza la devolución íntegra de las retenciones. El problema está en que quienes no presenten la Renta perderán automáticamente esos 523 euros.
Modifican la estrategia fiscal
Hasta el 2024, el Gobierno había optado por aumentar el mínimo exento de tributación cada vez que aumentaba el SMI, evitando así retenciones y devoluciones posteriores. A partir del 2025, el Ejecutivo cambió la estrategia y sustituyó esa fórmula por una deducción anual aplicada a posteriori.
Según el Gobierno, el sistema permite aminorar la llamada «joroba fiscal», la misma que penaliza con tipos marginales elevados a los salarios ligeramente superiores al mínimo. Esta deducción no solo beneficia a los que cobran el SMI, sino también a los trabajadores con ingresos de hasta 20.048,5 euros anuales, que podrán reducir su factura fiscal hasta el 591 euros.
Esta nueva fórmula no convence a los técnicos de la Agencia Tributaria, pues consideran que lo más coherente sería ajustar al mínimo exento el nuevo SMI para evitar retenciones y trámites innecesarios. Los agentes sociales reclaman, además, una reforma estructural del IRPF, la misma que no obligue a aplicar deducciones temporales cada año.




