A muy poco de iniciar la campaña para la declaración de Renta, es importante conocer ciertas excepciones marcadas por la Agencia Tributaria dentro de lo que es el marco legal, para así conocer la cantidad que hay que percibir o pagar de acuerdo a los casos específicos. Para comenzar el proceso de tramitación, existen tres métodos distintos para realizar el ejercicio anual de la declaración de renta. El más común es gestionarlo a través de internet, desde la plataforma oficial y el plazo para poder iniciar los trámites comenzará el próximo 8 abril hasta el 30 de junio. Asimismo, también se puede realizar la declaración vía telefónica.
Las distinta instituciones aconsejan que la manera más efectiva es realizar la gestión en las oficinas habilitadas, esto podrá ser durante la jornada del 2 de junio. En dicha visita, la Agencia Tributaria y el contribuyente estudian el caso y llegan a un acuerdo sobre la actividad laboral, práctica que tienen la obligación de llevar a cabo todos los residentes en España. Este ejercicio no solo tiene incidencia en la renta del individuo, sino que también se tienen en cuenta factores personales, como la vida familiar o las condiciones médicas.
Declaración de Renta: ¿cuándo hay que realizarla?
La totalidad de los contribuyentes en España tienen la obligación de realizar la declaración de renta, sin embargo existe una serie de factores que pueden eximir a ciertas personas de realizarla. Primero, no es necesario realizar la presentación para aquellas personas que debido a su actividad laboral, no cobran más de 22.000 euros anuales.
Dentro de este último enunciado, también se deben tener en cuenta pensiones y ayudas que brinda el Gobierno. Por otro lado, hay casos en que los ingresos provienen de más de un pagador, para ello no se debe realizar la declaración de la renta sino se superan los 15.876 euros al año, pero si ocurre que hay hasta tres pagadores, sí se debe realizar la declaración.
Declaración de Renta y la modificación del IRPF
La última reforma del Impuesto sobre la Renta de la Personas Físicas (IRPF) se centra en que la devolución se basa en la reducción de las retenciones aplicadas a los salarios durante el año tras realizar la declaración de la renta. Así, es Hacienda quien tiene que llegar a un consenso con el contribuyente para determinar la cantidad de dinero que le toca percibir, atendiendo además sus condiciones personales.
Los trabajadores que cuenten con salario entre los 22.000 y los 35.200 euros, pasarán formar parte de un grupo que podría llegar a percibir una devolución establecida entre 400 y 900 euros. El elemento que puede aumentar las posibilidades de percibir un importe de devolución más elevado son las cargas familiares de cada persona. Por el contrario, los ciudadanos sin cargas no percibirán esta gran parte de dinero, pero seguirán percibiendo una cifra nada desdeñable.




