En España, todas las mujeres que llegan a la edad de jubilarse después de haber sido amas de casa durante décadas tienen derecho a una pensión no contributiva. Es un derecho que asegura ingresos mínimos y apoyo social y de salud a las personas que no han podido contribuir lo suficiente durante su vida porque se han dedicado a cuidar a sus seres queridos.
Durante un largo periodo de tiempo, las amas de casa no han recibido honorarios oficiales del sistema de Seguridad Social porque no había cotizaciones. Sin embargo, estas personas, que generalmente son mujeres, sí realizaban las tareas del hogar y se ocupaban de los niños o de otros integrantes de la familia.
Por esta razón, muchos hombres y mujeres que dedicaron gran parte de su vida, o incluso toda ella, a esos empleos no lograban recibir una pensión al alcanzar la edad de jubilación, porque no podían probar que habían estado trabajando por cuenta propia o ajena. No obstante, esto ya no es verdad.
¿Qué es la pensión no contributiva?
Las pensiones no contributivas (PNC) son subsidios económicos que el Estado financia para personas a las que les falta aportación suficiente al sistema de la Seguridad Social para recibir una pensión contributiva, pero que no tienen ingresos suficientes para mantener un nivel de vida digno. Su meta es asegurar ingresos mínimos, acceso a servicios sociales adicionales y asistencia médica.
En el marco de esta pensión no contributiva, puedes hallar la de invalidez y la de jubilación no contributivas; esta última está destinada a individuos mayores de 65 años sin suficientes cotizaciones.
Las amas de casa entrarían en el primer grupo, pues se les considera individuos que han consagrado su vida al hogar y no han acumulado los años suficientes de cotización para acceder a una pensión contributiva estándar, pero requieren un ingreso mínimo cuando alcanzan la jubilación.
A pesar de que el trabajo doméstico y de cuidados no cotiza, tiene un valor social indiscutible y, desde siempre, ha dejado a quienes lo ejercen sin pensión al llegar a los 65 años. Por lo tanto, actualmente sí se les permite a este grupo acceder a este beneficio.
Pensión no contributiva: requisitos para acceder
Para que las amas de casa puedan acceder a la pensión no contributiva, tienen que demostrar que cumplen con el requisito de edad de jubilación, o sea, que tienen 65 años o más al momento de solicitarla. Además, es necesario haber residido legalmente en España por un mínimo de diez años, incluyendo dos de ellos consecutivos e inmediatamente previos a la fecha de la solicitud.
Es indispensable que el peticionario también pruebe que no tiene ingresos suficientes. Para las personas solas, el umbral individual se establece en 7.905,80 euros al año para el 2025. Si se vive con otros familiares, los ingresos de cada integrante de la unidad económica de convivencia se considerarán y no deben sobrepasar ciertos límites para que la pensión pueda ser otorgada. Con las pensiones, tanto contributivas como no contributivas, incrementadas para el año 2026, la cantidad se mantendría en 8.803,20 euros.
Claro está, la pensión no contributiva de jubilación no puede integrarse con la pensión contributiva; por ello, únicamente pueden pedirla aquellos que no tienen derecho a la pensión contributiva.
Cuantía de la pensión contributiva
Las amas de casa que cumplimenten todos los criterios previos serán elegibles para recibir una pensión no contributiva. La cantidad anual de esta en 2026 es de 8.803,20 euros, lo que equivale a 628,80 euros al mes distribuidos en 14 pagos.




