Reincorporarse al mercado de trabajo es particularmente complicado para los empleados séniores que quedan desempleados a una edad avanzada, pues numerosas compañías prefieren contratar a personal joven con el objetivo de renovar su plantilla, dejando de lado la experiencia de este grupo. En realidad, muchos se quedan sin ingresos porque consumen la prestación contributiva por desempleo previamente a jubilarse.
Prestación contributiva y cómo recibir la ayuda
Para acelerar el proceso hasta que consigan otro empleo o lleguen a la edad de jubilación ordinaria, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) tiene previsto otorgarles a los empleados que hayan terminado el paro y cumplan con los requisitos una asistencia económica para mayores de 52 años, que consiste en un subsidio mensual de hasta 480 euros.
Se otorgará a los mayores de 52 años quienes hayan finalizado la prestación contributiva por desempleo después del 1 de noviembre de 2024 o que demuestren estar en una situación legal de desempleo desde esa misma fecha, siempre y cuando hayan cotizado al menos 90 días.
Uno de los requisitos más relevantes es la falta de rentas, que se da cuando el solicitante no gana más del 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vigente y que debe mantenerse durante todo el tiempo que esté cobrando el subsidio. ¿Cuál es el significado de esto? Que si en algún momento los ingresos del beneficiario sobrepasan el 75% del SMI, es posible que pierda la prestación contributiva.
Prestación contributiva: atención a la carencia de rentas
El SEPE examina con atención que el beneficiario cumpla todos los requisitos, en particular el de carencia de rentas. Esto es porque si, por caso, obtiene una herencia, sus bienes pueden crecer significativamente y sus ingresos superarían así los límites fijados para la carencia. Si no notifica adecuadamente, el organismo podría interrumpir la prestación o incluso solicitar que se devuelvan las sumas cobradas de manera inapropiada.
La meta de la entidad es prevenir el fraude y redistribuir los recursos a individuos que se encuentren en una situación más vulnerable. Por lo tanto, siempre será mejor notificar cualquier incremento patrimonial, incluso si es temporal, especialmente en un instante en el que el SMI sube casi cada año.



