El contraste fiscal: España frente al modelo austriaco
El debate sobre el Impuesto de Sucesiones y Donaciones genera un notable malestar en la sociedad española, principalmente por la elevada carga fiscal que supone en ciertas regiones. Esta situación contrasta de manera drástica con el sistema de otros países europeos, siendo Austria uno de los ejemplos más citados por sus favorables condiciones para los herederos, marcando una clara diferencia con la situación en España.
A diferencia de naciones vecinas como Alemania o Suiza, el sistema austriaco se desmarca por no aplicar un impuesto general sobre las sucesiones. Aunque heredar no está completamente libre de trámites, la carga impositiva para quienes reciben un legado es significativamente menor, un alivio que muchos ciudadanos españoles desearían para sí mismos.
Austria y la eliminación del Impuesto de Sucesiones
El gran cambio en la fiscalidad de las herencias en Austria se produjo en 2008. Fue en ese año cuando su Tribunal Constitucional declaró inconstitucional el impuesto general sobre sucesiones y donaciones, conocido como Erbschaftssteuer, debido a irregularidades en la valoración de los bienes. Desde entonces, el país alpino adoptó un nuevo paradigma.
Como resultado de esta decisión judicial, las herencias que consisten en dinero en efectivo, saldos en cuentas bancarias o carteras de acciones quedaron completamente exentas de tributación. Una de las claves más llamativas es que esta exención se aplica incluso cuando no existe ningún vínculo de parentesco entre el fallecido y el heredero.
No obstante, la ausencia de un impuesto general no implica una falta de supervisión. Las autoridades fiscales austriacas exigen la notificación obligatoria de ciertas donaciones y transferencias patrimoniales para mantener un control. En concreto, se deben declarar las transmisiones a familiares cercanos que superen los 50.000 euros en un año, y aquellas a personas sin vínculo directo que alcancen los 15.000 euros en un periodo de cinco años.
La excepción a la regla: la tributación de los inmuebles
La exención fiscal en Austria no es universal y tiene una excepción importante: los bienes inmuebles. La transmisión de una propiedad por herencia sí está sujeta al pago del impuesto sobre transmisiones patrimoniales, denominado Grunderwerbsteuer (GrESt). Sin embargo, las condiciones siguen siendo más ventajosas que en otros sistemas.
Para los familiares más cercanos, como cónyuges o hijos, se aplica una tarifa progresiva reducida que varía entre el 0,5% y el 2%. Además, el cálculo del impuesto no se basa en el valor de mercado del inmueble, sino en un valor fiscal especial llamado Grundstückswert, que habitualmente es inferior, lo que se traduce en una factura fiscal más baja para el heredero.
El fisco también permanece atento a posibles estrategias de elusión. Las autoridades vigilan de cerca las denominadas «cadenas de donaciones», operaciones en las que se transfieren bienes entre varias personas en un corto lapso de tiempo para esquivar impuestos. Si Hacienda detecta estas prácticas, puede recalificar la operación y exigir el pago del tributo correspondiente.
El laberinto fiscal español: un impuesto, 17 realidades distintas
En España, el panorama es radicalmente diferente. El Impuesto de Sucesiones es de carácter estatal, pero su gestión está cedida a las comunidades autónomas. Esta descentralización ha creado un mosaico de normativas que provoca enormes desigualdades fiscales dependiendo del lugar de residencia del heredero.
La normativa estatal fija un tipo impositivo que puede ir desde el 7,65% hasta el 34%. Sin embargo, sobre esta base, cada región aplica sus propias reducciones y bonificaciones. La base imponible se determina restando del valor total de los bienes heredados las deudas, cargas y gastos deducibles, como los costes del funeral.
Posteriormente, se aplican reducciones que varían según factores como el grado de parentesco, la edad o si el heredero tiene alguna discapacidad, lo que puede aligerar considerablemente la carga. No obstante, la principal fuente de desigualdad reside en las bonificaciones autonómicas. Comunidades como Madrid o Andalucía ofrecen bonificaciones de hasta el 99% para herencias entre padres e hijos, dejándolas prácticamente exentas. En cambio, en otras regiones, la factura fiscal puede ser significativamente más elevada.
Esta disparidad territorial es la gran diferencia con el sistema homogéneo de Austria. En España, el lugar de residencia se convierte en un factor determinante que puede multiplicar o minimizar el impacto del impuesto, generando una sensación de agravio comparativo entre los ciudadanos de diferentes comunidades.
Preguntas Frecuentes sobre el Impuesto de Sucesiones
¿Cómo se pagan las herencias en Austria?
En Austria no existe un impuesto general sobre sucesiones desde 2008. Las herencias de dinero, cuentas bancarias o acciones están exentas de tributación. Únicamente la transmisión de bienes inmuebles está sujeta a un impuesto reducido (Grunderwerbsteuer), que se calcula sobre un valor fiscal especial, no sobre el valor de mercado.
¿Por qué hay tantas diferencias con el Impuesto de Sucesiones en España?
Las diferencias en España se deben a que es un impuesto estatal cedido a las comunidades autónomas. Cada autonomía tiene la potestad de aplicar sus propias reducciones y bonificaciones, especialmente según el grado de parentesco. Esto crea una gran disparidad fiscal, haciendo que heredar en una región pueda ser mucho más caro que en otra.
¿Qué bienes están exentos de impuestos al heredar en Austria?
Los bienes exentos de impuestos en las herencias de Austria son principalmente los activos líquidos. Esto incluye el dinero en efectivo, los saldos en cuentas bancarias y las carteras de acciones o participaciones en empresas. Los bienes inmuebles, por el contrario, no están exentos y tienen su propia tributación específica.




