Un epílogo atípico, pero exitoso

La Resurrección acertó retrasando su salida en una jornada que prorrogó el disfrute gracias a la Piedad y la Exaltación

El colofón de la Semana Santa de 2018 vino de la mano de un Domingo de Resurrección que, pese a su inusual desarrollo, constató el acierto de la Hermandad del Resucitado en su decisión de retrasar su salida a las 12:30 -tras la Solemne Pontifical de la Santa Iglesia Catedral-.

En efecto, este cambio contó con el respaldo de un público que, con respecto a años anteriores, fue en aumento en la última de las jornadas. Día que, asimismo, atestiguó el progreso de una corporación que volvió a mirar al futuro exhibiendo estrenos -como el frontal de la canastilla del paso de misterio- y una veintena de túnicas más.

No obstante, la junta que preside Álvaro Barba tendrá el hándicap de corroborar que este paso adelante no ha sido flor de un día. Y este avance sólo podrá confirmarse a través de dos máximas: trabajo e identidad.

Premisas que se convirtieron en la receta de ese éxito que expuso, por mor del aliento de un impresionante número de cofrades, la Hermandad de la Exaltación durante su retorno a la Parroquia de Ntra. Sra. de las Viñas -dos días después de este Viernes Santo que se truncó debido a la meteorología-. En este sentido, no hay palabras para describir el discurrir de los pasos por ese entorno tan poco propicio que se abre paso bajo el puente de la calle Arcos, ubicación que la corporación del Barrio de la Vid volvió a llenar de encanto gracias al derroche costalero que se fraguó en cada “chicotá” y a la ya clásica “petalá” que alfombró de nuevo la calzada de la Avenida de Ntra. Sra. de la Paz.


En otro punto de la ciudad, el forzoso y demorado regreso de la Hermandad de la Piedad elevó a la máxima potencia la nostalgia más silenciosa, puesto que la del Santo Entierro avanzó, desde el primer templo jerezano, con parsimonia y sin más música que ese murmullo casi continuo que barruntaba el final; conclusión que se produjo a las 22:04 con el trasfondo de esa estampa sin parangón que nos regala anualmente la Real Capilla del Calvario junto a la dolorosa que en ella mora.

Así pues, en la resaca de una Semana Mayor que se inició, en lo musical, con la marcha “¡Venid a mí!” y acabó con “Encarnación Coronada”, sólo resta poner las miras en una fecha: el 14 de abril de 2019.

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