Los días que vivimos peligrosamente

La Hermandad de las Tres Caídas fue la única en salir el Miércoles Santo. Importante descontrol en el discurrir de la cofradía de San Lucas

La Semana Santa de 2024 la recordaremos como la que probablemente disfrutamos de muy pocas cofradías en la calle, pero que más intensamente vivimos. Porque hasta el Miércoles Santo hicieron estación de penitencia en la Catedral tan sólo dos cofradías. El Lunes, la Paz de Fátima desafió a los elementos y ayer, Miércoles Santo, la Hermandad de las Tres Caídas hizo lo propio.

La alerta amarilla por vientos y el riesgo de precipitaciones de hasta el 90% parecían suficientes para que calara el pesimismo y el desánimo en los cofrades jerezanos. Y pronto se empezaron a confirmar los peores presagios. Pese a confirmar su salida, con 15 minutos de retraso, la Hermandad del Soberano Poder no esperó la hora solicitada a la Unión de Hermandades y renunció a salir a las calles de La Granja, que en ese momento se mojaban con intensidad en uno de los tres chaparrones importantes de la jornada. El Consuelo no vaciló un instante: tampoco recorrerían las calles de El Pelirón desde la barriada de La Vid. Todo parecía ir muy rápido, demasiado.

Tanto que el optimismo hecho cofradía estaba en San Lucas. Situación muy distinta a la de hace pocos años, en los que la Hermandad de las Tres Caídas decidió no salir en un Miércoles Santo con el riesgo que entrañaba el de ayer. La junta que preside Pedro Pérez tampoco dudó, pero en sentido contrario a las anteriores deliberaciones: a la calle. La corporación de tres pasos se echaba a la calle en el barrio de San Mateo con más miedo que vergüenza y con un ojo puesto en el cielo, como era de esperar.

En la otra punta de la ciudad, en la calle Medina, nuevo jarro de agua fría. La Hermandad de la Amargura podría esperar un adelanto de la jornada por parte de la cofradía de San Lucas, pero sin las garantías pertinentes, la junta de gobierno que preside José Alejandro Aguilar rechazaba la posibilidad de procesionar por las calles del centro de la ciudad. Sólo quedaba una por decidir. Como máximo habría dos cofradías en la calle.

Y la última decisión vino con suspense. Porque eran las 18.45h, momento en el que la Hermandad del Prendimiento tenía que abrir las puertas, y en Santiago no había un gesto que diera pistas de la deliberación de la cofradía. El día había empezado con murmullo y cierto revuelo por la disposición del Señor del Prendimiento, con las manos delante. Hasta la mañana de ayer la decisión estaba tomada, pero en apenas 3 horas la imagen atribuida a Francisco Camacho de Mendoza se había dispuesto de la forma tradicional. Eso sí, con la túnica lisa. Un volantazo, cuanto menos, llamativo. Debate estéril e innecesario, pues la cofradía presidida por Francisco Cebrián decidió que tampoco se echaría a las calles de la ciudad.

Las Tres Caídas era la única en la calle, no sin un descontrol que llegó al entrar en Carrera Oficial. Las noticias de una posible borrasca hicieron que la cofradía se partiera en dos. El Señor de las Salud en sus Tres Caídas, con su cortejo, avanzaba despegándose por completo de los otros dos pasos, camino a la Catedral. Por su parte, el crucificado y la Virgen de los Dolores no avanzaban con tanta diligencia, por lo que se quedaban descolgados desde la entrada por Aladro.

El Señor Caído entraba en el primer templo jerezano mientras el Cristo de la Salud discurría por la calle Larga. Un corte tremendo que no se pudo solventar en ningún momento. Tanto es así que el Señor salía de la Catedral sin esperar a los otros dos cortejos, no sin antes haber vuelto a entrar en la Seo jerezana por un chaparrón. Mientras, los nazarenos permanecían en la calle. Minutos más tarde, el primero de los pasos salía y se dirigía presuroso a la iglesia de San Lucas, en la que entró a las 21.20h.

En ese preciso momento, el Cristo de la Salud ya estaba dentro de la Catedral y la Virgen de los Dolores hacía lo propio por la puerta de Visitación. La hermandad esperaría con sus dos últimos pasos 20 minutos al tiempo que volvía a llover. La dirección de cofradía se afanaba por ordenar la situación en el interior del templo y, una vez pasado el riesgo, se hacía a la calle. En apenas 45 minutos la cofradía estaba en su templo. Misión cumplida, con sobresaltos incluidos.

Y es que, en torno a las 00.30h del ya Jueves Santo, comenzó a llover con intensidad sobre todo Jerez.

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