Cuando es el momento de jubilarse, los autónomos en España no ven el futuro igual que lo hacen los asalariados. Y se debe principalmente a que la diferencia económica llegado a la edad límite es algo a tener cuenta, pues según un informe de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), se refiere a una cantidad muy importante.
De atender los datos difundidos por el organismo, la pensión media de jubilación si fuiste autónomo en España gran parte de tu vida laboral es de 1.054,39 euros al mes. Desde otro punto de vista, si te atienes al Régimen General de los asalariados, tu pensión de jubilación es de 1.724,11 euros. Es decir más de 650 euros de diferencia.
Autónomos en España y asalariado: diferencias en la pensión
La UPTA establece que existen algunos motivos que explican la diferencia entre las pensiones. El primero guarda relación con la cotización irregular que se ha perseguido durante años. Además, centran el foco de atención en las bases reducidas.
El nuevo sistema de cotización por ingresos reales puede contribuir a corregir desigualdades futuras y fortalecer las pensiones de las siguientes generaciones, pero no solucionará a corto plazo la diferencia acumulado en las pensiones ya reconocidas, entre los asalariados y los autónomos en España.
En tanto, la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos recuerda que las bajas por jubilación continúan aumentando con el correr de los años. Para 2024, fueron 60.583; mientras que para este 2025 han incrementado hasta las 64.267, lo que significa un incremento del 6%.
Baja médica para los autónomos en España
El primer requisito es indispensable: deben estar dados de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en el momento en que se produzca la contingencia que le impida trabajar. Del mismo modo, es importante que tenga en su poder el informe médico que certifique y justifique la situación de incapacidad temporal.
Al tratarse de una enfermedad común o accidente no laboral, la normativa exige haber cotizado un mínimo de 180 días durante los cinco años inmediatamente anteriores a la fecha de la baja. El periodo de carencia busca garantizar una contribución previa al sistema antes de lograr beneficiarse de sus prestaciones.
Otro aspecto que los autónomos en España desconocen es la necesidad de estar al corriente en los pagos de la Seguridad Social. Así, la normativa contempla cierta flexibilidad: si hay deudas pendientes, se dispone de un plazo de 30 días para regularizar la situación sin perder el derecho a la prestación.




